cumplirse los seis meses desde la notificación de la Sentencia, su intención de recibir la atención
psicológica y/o psiquiátrica conforme a lo ordenado por este Tribunal. En esta línea, indicó que lo
más provechoso para la salud de I.V. sería que mantuviera el tratamiento y el servicio profesional
psicológico y psiquiátrico privado que actualmente recibe bajo un esquema por el cual los referidos
servicios sean pagados por el Estado según el arancel profesional vigente a nivel nacional. En
cuanto a la medicación que fuera necesaria, solicitó que fuera provista por el Estado, de acuerdo a
la prescripción médica del servicio de salud privado que atiende a la señora I.V. Se recibieron
observaciones del Estado y de la Comisión sobre dicha solicitud el 5 de mayo de 2017.
3.
El escrito de 31 de marzo de 2017, mediante el cual la representante puso en conocimiento
del Tribunal la supuesta contravención al artículo 53 del Reglamento del Tribunal, según el cual
“[l]os Estados no podrán enjuiciar a las presuntas víctimas, a los testigos y a los peritos, a sus
representantes o asesores legales ni ejercer represalias contra ellos o sus familiares, a causa de
sus declaraciones, dictámenes rendidos o su defensa legal ante la Corte”. Sobre el particular,
informó que el 24 de enero de 2017 el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) de Bolivia notificó a
la señora I.V. con un proveído de inicio de ejecución tributaria y un auto inicial de sumario
contravencional por pretendidas deudas tributarias impagas relacionadas con los impuestos IVA
(Impuesto al Valor Agregado) e IUE (Impuesto a la Utilidad de las Empresas) de las gestiones
tributarias 2004, 2005 y 2011. La señora I.V. reclamó ante la administración tributaria la
prescripción de los referidos impuestos y la prescripción de las acciones emprendidas por el SIN,
alegando que, para la fecha de notificación con el proveído de inicio de ejecución tributaria y el
auto inicial de sumario contravencional, la prescripción, como forma de extinción de obligaciones
tributarias, ya había operado. Dicho escrito fue rechazado. La representante alegó que “la intención
de la administración tributaria respecto a I.V. no [sería] realmente cumplir sus funciones de
recuperar una supuesta deuda impositiva, sino, al parecer, de operar como un instrumento de
represalia en contra de la víctima por el enjuiciamiento que promovió ella contra el Estado
boliviano ante la Corte”. Sostuvo al respecto: “[n]o existe -o no vemos que exista- otra explicación
plausible, más que una revancha administrativa de ‘exorbitantes potestades’ en su contra”.
4.
El escrito de 5 de abril de 2017 y sus anexos, mediante los cuales la señora Rielma Mencías,
Directora Ejecutiva de Derechos en Acción y representante de la víctima en el caso I.V. Vs. Bolivia,
sometió a la Corte Interamericana una solicitud de medidas provisionales, de conformidad con los
artículos 63.2 de la Convención Americana y 27 del Reglamento de la Corte Interamericana, con la
finalidad de que ésta ordenara al Estado de Bolivia proteger la integridad personal y salud mental
de la señora I.V.
5.
Los supuestos hechos en que se fundamenta la solicitud de medidas provisionales presentada
por la representante, a saber:
a)
una alegada persecución tributaria, situación que habría desencadenado en la señora
I.V. una nueva y seria crisis a nivel psicológico, que provocó que la tuvieran que internar en
un centro médico psiquiátrico desde el pasado 31 de marzo de 2017. La representante señaló
que, desde hace aproximadamente tres semanas, la salud mental de I.V. se habría visto
gravemente afectada por los procedimientos tributarios adelantados en su contra, y por la
acumulación de otros hechos recientes, todos relacionados con el presente caso, lo que
habría obligado a su familia a tomar la determinación de internarla el viernes 31 de marzo de
2017 en el Centro de Rehabilitación y Salud Mental “San Juan de Dios” de la ciudad de La
Paz.
b)
el 28 de diciembre de 2016 por la tarde, la señora I.V. habría recibido una llamada
telefónica a su celular, durante la cual le habl�� brevemente una voz masculina y luego la
comunicación fue abruptamente cortada. La señora I.V. no recuerda lo que se le dijo en esa
llamada, pero habría quedado muy nerviosa y atemorizada por la breve conversación. El

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