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como Puerto Concordia, el Retorno y Calamar. A su vez, el 15 de julio de 1997 se
dispuso la movilización de las últimas compañías del Batallón Joaquín París hacia
Calamar, a pesar de que no existía confirmación sobre incidentes de perturbación del
orden público en este lugar. La movilización de las tropas del Ejército fue
injustificada y se basó en conjeturas o simples contingencias.
96.39 Los testimonios de los sobrevivientes indican que el 15 de julio de 1997 las
AUC separaron a 27 personas identificadas en una lista como presuntos auxiliares,
colaboradores o simpatizantes de las FARC y que estas personas fueron torturadas y
descuartizadas por un miembro de las AUC conocido como “Mochacabezas”. Los
paramilitares permanecieron en Mapiripán desde el 15 hasta el 20 de julio de 1997,
lapso durante el cual impidieron la libre circulación a los habitantes de dicho
municipio,
y
torturaron,
desmembraron,
desvisceraron
y
degollaron
aproximadamente a 49 personas y arrojaron sus restos al río Guaviare. Además, una
vez concluida la operación, las AUC destruyeron gran parte de la evidencia física, con
el fin de obstruir la recolección de la prueba.
96.40 Los testimonios dan cuenta de que José Rolan Valencia, despachador del
aeropuerto, fue degollado; Sinaí Blanco Santamaría golpeado y asesinado a disparos;
Antonio María Barrera, alias “Catumare”, torturado durante varias horas y luego
descuartizado. Gustavo Caicedo Rodríguez y los hermanos Hugo Fernando Martínez
Contreras y Diego Armando Martínez Contreras, de 15 y 16 años respectivamente,
fueron asesinados junto al afrodescendiente conocido como “Nelson”, además de
José Alberto Pinzón López, Luis Eduardo Pinzón López, Jorge Pinzón López y Enrique
Pinzón López. Además de dichas personas, un auto de 12 de abril de 2000 de la
Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial señala que
“desafortunadamente al parecer fueron muchos más los desaparecidos sobre quienes
no se tienen datos” y en el sitio denominado la Cooperativa [resultaron muertos]
Álvaro Tovar Morales, Jaime Pinzón y Raúl Morales. A su vez, la resolución de la
Procuraduría General de la Nación de 24 de abril de 2001 (infra párr. 96.134),
mediante la cual se destituye del cargo al Brigadier General Uscátegui, indica que
entre el 15 y 20 de julio de 1997 se dio muerte en el municipio de Mapiripán a un
N.N. de sexo masculino y Pacho N.N., y que en la inspección de la Cooperativa
fueron asesinados N.N. Morales de sexo masculino y Teresa N.N. y añade “[...] y un
número indeterminado de personas.”
96.41 Como consecuencia del modus operandi empleado para aterrorizar a la
población, perpetrar la masacre y destruir y desechar los cuerpos de las víctimas, no
resultó posible para las autoridades identificarlas plenamente. Como ejemplo, los
paramilitares impidieron que el Juzgado de Mapiripán realizara el levantamiento de
un cadáver que había flotado hacia el puerto de “El Matadero”.
96.42 La fuerza pública llegó a Mapiripán el 22 de julio de 1997, después de
concluida la masacre y con posterioridad a la llegada de los medios de comunicación,
cuando los paramilitares ya habían destruido mucha de la evidencia física.
96.43 La incursión de los paramilitares en Mapiripán fue un acto minuciosamente
planeado desde varios meses antes de la masacre, ejecutado con previsiones
logísticas y con la colaboración, aquiescencia y omisión de miembros del Ejército. La
participación de agentes del Estado en la masacre no se limitó solamente a facilitar
el ingreso de las AUC a la región, ya que las autoridades tuvieron conocimiento del
ataque perpetrado contra la población civil en Mapiripán y omitieron adoptar las
medidas necesarias para proteger a los miembros de la comunidad.
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