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Sus hermanos eran “el principal sustento” y ayudaban a la madre y a las hermanas
desde que sus padres se separaron. Además, su hermana Luz Mery tenía una casa,
y animales de granja, pero tuvo que “dejar todo eso tirado y perd[erlo] todo”.
Después de la desaparición de sus hermanos se les dificultó la economía, pasaron
bastante hambre y ella se retrasó en sus estudios. Además, su madre gastó dinero
para buscar a sus hijos.
Le da miedo sufrir algún atentado, no por ella sino por sus hijos, quienes se
quedarían solos ya que su padre murió.
No sabe si sus hermanos están vivos, pero “si están muertos, aunque [les] sea duro
aceptarlo, sería un descanso [para sus hermanas y para ella] encontrar los cuerpos
de los cinco, enterrarlos y darles una despedida.” Pidió que se encuentre a las
personas responsables y “que […] no pidan perdón [por]que ellos no se merecen
perdón”. Asimismo, pidió que el Gobierno haga algo, no sólo para las presuntas
víctimas de este caso, sino para todo el país, pues “no pueden seguir existiendo
estas masacres.”
c) Sara Paola Pinzón López, hermana de Luis Eduardo, Enrique, José
Alberto y Jorge Pinzón López
Tenía una buena relación con sus hermanos. Nunca ha estado en Mapiripán, pero le
contaron de la masacre y que había “gente sin cabeza, picados en pedazos, que en la
finca de [su] hermana se llevaron a su esposo y a sus hermanos”. Después de lo
sucedido su hermana, su madre y la hija de su hermana salieron para Villavicencio,
donde se encontraron con ella; este “encuentro fue horrible”. Posteriormente, se
fueron para Bogotá y vivieron un proceso tremendo con su madre, a quien, a
consecuencia de los hechos, le dio trombosis, tuvo parálisis facial y la mitad del
cuerpo le quedó inválida. Su madre quedó con una secuela y se la pasaba a la
defensiva, nerviosa y “se ahogaba” en llanto, pues es terrible perder de esa forma a
los familiares; murió “lentamente por [lo sucedido a sus hijos]”, con la esperanza de
que aparecieran para volverlos a ver.
[La testigo, su madre y sus hermanas] dependían económicamente de sus
hermanos. Si sus hermanos estuvieran vivos su vida sería distinta y vivirían un poco
mejor. Ella hubiera seguido estudiando.
Por su parte, a ella le quedan secuelas, ya que se pasa imaginando cosas sobre
torturas e imagina que les hicieron todas esas cosas a sus hermanos. La navidad
eran un suplicio después de lo ocurrido. Además, no ha contado a nadie lo sucedido
a sus hermanos porque tiene miedo de que el ejército esté vinculado con los
paramilitares. Villavicencio, en donde vive, es peligroso, ya que “no se sabe con
quién se […] habla[…] y hay gran desconfianza de la gente”. Por ello, dice que sus
hermanos están de viaje o que son primos. Ella sacó el SISBEN (Sistema de
Identificación y Clasificación de Potenciales Beneficiarios para los Programas
Sociales) para desplazados y le dieron ayuda en salud. Al ejército y a la policía “no le
convienen los desplazados[. P]ara ellos mejor que ningún desplazado estuviera vivo,
porque nadie abriría la boca ni diría nada”. Ni siquiera ha podido ver a un psicólogo
a causa del mismo miedo.
Su hermana Luz Mery “perdió todo, a ella le gustaba el campo, ella tenía sus cosas,
sus bienes en el campo, […] perdió el esposo, perdió a sus hermanos, y
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