2
que implica una serie de consecuencias trascendentales, entre las que se encuentra el
aceptar que los derechos humanos no tienen jerarquía entre sí, pudiendo ser justiciables de
manera directa los derechos civiles y políticos, como los derechos económicos, sociales y
culturales.
5.
Partiendo de la premisa de que el Tribunal Interamericano tiene plena competencia
para analizar violaciones de todos los derechos reconocidos en la Convención Americana
incluyendo los relativos al artículo 26 3, entre los cuales se encuentra el derecho al
Desarrollo Progresivo de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que comprende el
derecho a la salud —como se reconoce en la Sentencia que motiva el presente voto
razonado 4—, considero que en el presente caso se debió analizar directamente este derecho
social, debido a la competencia que entiendo tiene esta Corte IDH para pronunciarse sobre
una posible violación a la garantía de los derechos económicos, sociales y culturales,
especialmente del derecho a la salud.
6.
En efecto, la competencia de la Corte IDH para conocer del derecho a la salud se
encuentra directamente en el artículo 26 (Desarrollo Progresivo) 5 del Pacto de San José (a
través de distintas vías interpretativas (infra párrs. 33-72), en relación con los artículos 1.1
(Obligación de Respetar los Derechos) 6 y 2 (Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho
Interno) 7, así como del artículo 29 (Normas de Interpretación) 8 de la propia Convención
derechos humanos, sin jerarquía entre sí y exigibles en todos los casos ante aquellas autoridades que
resulten competentes para ello”; lo anterior, siguiendo el precedente del Tribunal Interamericano en el
Caso Acevedo Buendía y otros (“Cesantes y Jubilados de la Contraloría”) Vs. Perú. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de julio de 2009 Serie C No. 198, párr.
101.
3
Cfr. Caso Acevedo Buendía y otros (“Cesantes y Jubilados de la Contraloría”), supra, párr. 16:
“el Tribunal ha señalado anteriormente que los términos amplios en que está redactada la Convención
indican que la Corte ejerce una jurisdicción plena sobre todos sus artículos y disposiciones”, y así
decide entrar al fondo del asunto al desestimar la excepción preliminar planteada por el Estado,
precisamente sobre la supuesta incompetencia de la Corte IDH respecto del artículo 26 de la
Convención Americana.
4
Cfr. el párr. 131 de la Sentencia, que hace referencia a la Carta de la OEA y en nota 192
establece: “El artículo 26 de la Convención Americana (Pacto de San José) refiere al desarrollo
progresivo ‘de los derechos que se derivan de las normas económicas [y] sociales […], contendidas en
la Carta de la [OEA] […] en la medida de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios
apropiados’. Contenido en dicha referencia se encuentra el derecho a la salud” (subrayado añadido).
5
“Artículo 26. Desarrollo progresivo. Los Estados Partes se comprometen a adoptar
providencias , tanto a nivel interno como mediante la cooperación internacional , especialmente
económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan
de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la
Organización de los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida de
los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados”.
6
“Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos. Los Estados Partes en esta Convención se
comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno
ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de
raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o
social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social”.
7
“Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno. Si el ejercicio de los derechos
y libertades mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o
de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos