22 que se encontraban en el lugar conocido como “la ermita”, principalmente hombres y niños mayores40. Según la narración de la sobreviviente Rufina Amaya: A la mañana siguiente, once de diciembre de mil novecientos ochenta y uno, a las cinco de la mañana, los soldados volvieron a sacar a toda la gente que en total eran aproximadamente ochocientas personas, contando hombres, mujeres, niños y ancianos; y los llevaron a la plaza del caserío El Mozote, frente a la ermita del mismo. Estando allí toda la gente, los soldados ordenaron que hicieran dos filas; una de hombres y otra de mujeres y niños, diciendo también los soldados que así se estarían hasta que ellos decidieran que iban a hacer con ellos. Allí estuvieron hasta las siete de la mañana que los mandaron a encerrar de nuevo, a los hombres en la ermita y a las mujeres y niños, en la casa de habitación de un señor de nombre ALFREDO MARQUEZ, quien había dejado abandonada su casa de habitación desde hacía varios días. A esa hora, en el lugar donde toda la gente estaba haciendo fila, aterrizó un helicóptero de la Fuerza Aérea Salvadoreña, y después de una media hora, dicho helicóptero se volvió a elevar y se fue, a los tres minutos de haberse ido éste, entraron varios soldados a donde estaban las mujeres, es decir donde se encontraba la declarante, diciendo o preguntando que si eran colaboras (sic) de la guerrilla, que si sabían donde tenían las armas los hombres; ellas contestaban que no tenían ninguna (sic) arma, pero los soldados les decían que si no decían la verdad que las iban a matar, después se salieron de la casa, dejando la puerta del solar de la casa, abierta41. 62. El testimonio de Rufina Amaya, sobreviviente de la masacre, indica que previo a los asesinatos, los militares del Batallón Atlacatl torturaron cruelmente a las personas allí agrupadas42. En sus palabras: la declarante por un hoyo de la ventana vio que los soldados tenían vendados y amarrados de los pies y con las manos amarradas hacia atrás a todos los hombres. Dentro de la ermita que tenía sus puertas abiertas, todos los hombres estaban boca abajo en el suelo, y también vio que los soldados se paraban encima de ellos, y les levantaban la cabeza hacia atrás, entonces los hombres gritaban de dolor, después vio que los levantaban del suelo y con corvos a uno por uno les iban cortando la cabeza, después arrastraban sus cuerpos y cabezas hacia el convento y allí iban dejando el montón de muertos, pero como algunos hombres trataban de escaparse los ametrallaban43. 40 Tutela Legal del Arzobispado. Las ejecuciones masivas en el caserío El Mozote y otros sitios aledaños. 23 de julio de 1992 (Anexo A al escrito de los peticionarios de 11 de noviembre de 2002). 41 Declaración de Rufina Amaya Vda. de Márquez ante la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado de 10 de octubre de 1990. (Anexo a la petición inicial de 30 de octubre de 1990). La declaración de la señora Rufina Amaya también fue referida en un reporte del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA). Ver: Reporte del IDHUCA. Consideraciones sobre la impunidad a propósito de la masacre del El Mozote. Número 451 de 7 de noviembre de 1990. 42 Tutela Legal del Arzobispado. Las ejecuciones masivas en el caserío El Mozote y otros sitios aledaños. 23 de julio de 1992 (Anexo A al escrito de los peticionarios de 11 de noviembre de 2002). 43 Declaración de Rufina Amaya Vda. de Márquez ante la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado de 10 de octubre de 1990. (Anexo a la petición inicial de 30 de octubre de 1990). La declaración de la señora Rufina Amaya también fue referida en un reporte del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA). Ver: Reporte del IDHUCA. Consideraciones sobre la impunidad a propósito de la masacre del El Mozote. Número 451 de 7 de noviembre de 1990.

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