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Los gastos relacionados con el velorio fueron cubiertos por los padres,
mientras que los gastos relacionados con la búsqueda de justicia los ha
asumido COFAVIC.
Como consecuencia de los hechos el padre de la víctima ha sufrido trastornos,
por lo que ha estado hospitalizado numerosas veces desde hace siete años.
La declarante no puede trabajar por la edad que tiene y el único ingreso del
que dispone la familia es el del alquiler de su casa.
Debido a la situación económica de la familia, la declarante no se sometió a
tratamiento psicológico. La víctima era el hijo mayor. Ella sufre insomnio,
depresiones y sigue sintiendo una gran tristeza porque ha revivido muchas
veces la forma en que mataron a su hijo. El único consuelo que espera la
declarante es que se haga justicia y que los responsables no sigan en la
impunidad.
13.
Yvonne Josefina Pirela Chacón, tía de José del Carmen Pirela León.
José del Carmen Pirela León murió a los dieciséis años de edad. En 1990 les
fue entregado a los familiares el cadáver de la víctima, después de haber sido
exhumado de una fosa común. Era soltero, no tuvo hijos, estudiaba en
secundaria y en su tiempo libre se dedicaba a la artesanía. Colaboraba
semanalmente con los gastos del hogar desde hacía un año. Al momento del
evento ganaba el salario mínimo.
Ella asumió los gastos relacionados con el velorio. COFAVIC se encargó de los
gastos relacionados con la búsqueda de justicia.
Para la declarante la víctima era como un hijo, ella lo crió y lo educó. Tuvo
que buscar tratamiento psicológico por el “descontrol total” sufrido, se sentía
muy angustiada durante el tiempo en que José del Carmen estuvo
desaparecido. Ocho días después de la desaparición de la víctima, se enteró
de su muerte y entierro en una fosa común. Durante esos días de
incertidumbre lo buscó en hospitales, morgues y cárceles. Se sentía sin
ganas de vivir y emocionalmente perdida. Todavía se altera al ver grupos de
gente. Se ha mudado a otro lugar del país para olvidar. Ha tenido que
buscar un nuevo empleo debido a que durante la búsqueda de su sobrino
tuvo que faltar a su trabajo anterior. Incluso llegó a retirar a su hijo menor
de la escuela por el miedo de perderlo a él también. Ha encontrado apoyo en
el trabajo de COFAVIC, pero sigue padeciendo insomnio y corre el riesgo de
perder la vista en el ojo derecho debido a la presión muy alta. Lo único que
pide es que se haga justicia.
14.
María Teresa Rivas, madre de José Vicente Pérez Rivas.
José Vicente Pérez Rivas murió a los dieciocho años de edad. Trabajaba en
una “charcutería” como vendedor y quería entrar a la Escuela Naval. Era
soltero y no tuvo hijos. Aportaba semanalmente a los gastos de la familia,
aportes que han faltado desde que falleció puesto que la declarante ganaba
poco en su trabajo de entonces. Al momento del evento ganaba el salario
mínimo.