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rendidas por escrito ante notario público (supra párr. 23)8.
sintetizadas dichas declaraciones:
1.
A continuación son
Miguelina La Rosa, madre de Miguel Ángel Aguilera La Rosa.
Miguel Ángel Aguilera La Rosa murió a los veintitrés años de edad. Trabajaba
como comerciante independiente vendiendo libros.
Con los ingresos
mantenía a su esposa y a sus hijas. Al momento del evento ganaba el salario
mínimo. Ayudaba a la declarante con aportes semanales y la situación
económica de la familia de ésta estaría mejor si él viviera, porque era el hijo
que más le ayudaba. La declarante se jubiló el mismo año de la muerte de su
hijo y la pensión que recibe no le alcanza.
El padre de la víctima asumió todos los gastos relacionados con el velorio,
pero inhumaron a Miguel Ángel en un terreno prestado. La declarante tuvo
que sacar el cadáver de allí a los siete meses y comprar un terreno, en el cual
podían permanecer los restos.
Esos costos los asumió ella de sus
prestaciones sociales. Los gastos de la búsqueda de justicia los asumió
COFAVIC.
A causa de los acontecimientos le empezó a fallar la memoria y tuvo que
recibir un tratamiento psicológico cuyos gastos fueron asumidos por dos de
sus hijas. Le reza mucho a su hijo y eso le ayuda a tranquilizar sus nervios.
2.
Rafael Castellanos, hermano de Armando Antonio Castellanos
Canelón.
Armando Antonio Castellanos Canelón quien tenía veintinueve años de edad,
recibió una bala mortal en la cabeza. Trabajaba como obrero, mensajero y
cobrador. Vivía en concubinato y tenía dos hijas Daymiri Jugeni y Anabel
Fabiana. Aportaba semanalmente a los ingresos de su propia familia, siendo
el único sustento de ésta y, desde que tenía dieciocho años, de la madre de la
propia víctima. Al momento del evento ganaba el salario mínimo. La
situación económica de la familia sería mejor si la víctima viviera, ya que sus
hijas han tenido que dejar de estudiar y ahora, al igual que su compañera
permanente, tienen que trabajar.
Los gastos relacionados con el velorio fueron asumidos por los dos hermanos
de la víctima, Rafael y Enodio, mientras que los gastos por la búsqueda de
justicia los ha asumido COFAVIC.
Cuando la víctima fue herida, estaba con su hermano Enodio, quien también
resultó herido, por lo que los familiares tuvieron que pagar además el
tratamiento médico de este último.
Al enterarse de que habían herido a su hermano, el declarante salió de su
casa, vio a su hermano tirado en la calle y, al levantarle su cabeza, se dio
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Cfr. expediente de prueba del caso del Caracazo denominado “Prueba presentada por escrito
sobre los testimonios y peritajes presentados por los representantes de las víctimas y sus familiares”, que
se encuentra en la Secretaría de la Corte.