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juzgador posee la facultad e inclusive el deber de aplicar las disposiciones jurídicas
pertinentes en una causa, aún cuando las partes no las invoquen expresamente”103.
59.
Asimismo, en el derecho de gentes, una norma consuetudinaria prescribe que un
Estado que ha ratificado un tratado de derechos humanos debe introducir en su derecho
interno las modificaciones necesarias para asegurar el fiel cumplimiento de las obligaciones
asumidas104. La Corte ha señalado en otras oportunidades que esta norma impone a los
Estados partes la obligación general de adecuar su derecho interno a las normas de la
propia Convención, para garantizar así los derechos consagrados en ésta. Las disposiciones
de derecho interno que se adopten para tales fines han de ser efectivas. Lo que significa
que el Estado tiene la obligación de consagrar y adoptar en su ordenamiento jurídico interno
todas las medidas necesarias para que lo establecido en la Convención sea realmente
cumplido y puesto en práctica105.
60.
En el caso subjudice, la Corte observa que la aplicación de la tasa judicial y los
honorarios de acuerdo a los parámetros permitidos por la ley condujeron a que se cobraran
sumas exorbitantes, con el efecto de obstaculizar el acceso del señor Cantos a la justicia, tal
y como se indicó en otros apartados de esta Sentencia (supra 54, 55 y 56). Ante esta
situación, las autoridades judiciales han debido tomar todas las medidas pertinentes para
impedir que se produjese esa situación, y para lograr que se hicieran efectivos el acceso a la
justicia y el derecho a las garantías judiciales y a la protección judicial.
61.
En este sentido, valga destacar que
el deber general del Estado, establecido en el artículo 2 de la Convención, incluye la
adopción de medidas para suprimir las normas y prácticas de cualquier naturaleza que
impliquen una violación a las garantías previstas en la Convención, así como la
expedición de normas y el desarrollo de prácticas conducentes a la observancia
efectiva de dichas garantías.106
62.
No obstante lo anterior, la Corte observa, asimismo, lo siguiente: por una parte,
existen normas internas en la Argentina que ordenan liquidar y pagar por concepto de tasa
de justicia y de honorarios de abogados y peritos sumas exorbitantes, que van mucho más
allá de los límites que corresponderían al cubrimiento razonable de los costos y costas
generados por la administración de justicia y a la equitativa remuneración de un trabajo
profesional calificado. Por otra parte, también existen disposiciones que facultan a los jueces
para reducir el cálculo de la tasa y de los honorarios aludidos a límites que los hagan
razonables y equitativos. Es, asimismo, del conocimiento de este Tribunal, que la Suprema
Corte de Justicia de Argentina ha invocado la posibilidad de hacer prevalecer en las causas
judiciales de orden interno las disposiciones de los tratados internacionales, lo cual ha
103
Caso Godínez Cruz. Sentencia de 20 de enero de 1989. Serie C No. 5, párr. 172. Cfr. Caso Hilaire,
Constantine y Benjamin y otros, supra nota 5, párr. 107; Caso Durand y Ugarte, supra nota 97, párr. 76 y Caso
Castillo Petruzzi y otros. Sentencia de 30 de mayo de 1999. Serie C No. 52, párr. 166.
104
Cfr. Caso “La Última Tentación de Cristo” (Olmedo Bustos y otros). Sentencia de 5 de febrero de 2001.
Serie C No. 73, párr. 87. Ekmedjian, Miguel Angel c/Sofovich, Gerardo y otros, Corte Suprema de Justicia de la
Nación Argentina, Caso No. E.64.XXIII, Sentencia del 7 de julio de 1992.
105
Cfr. Caso Hilaire, Constantine y Benjamin y otros, supra nota 5, párr. 112; y Caso “La Última Tentación
de Cristo” (Olmedo Bustos y otros), supra nota 104, párr. 87.
106
Cfr. Caso Durand y Ugarte, supra nota 97, párr.137.
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