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indiferencia general que lamentablemente ha circundado sucesivas atrocidades en la historia
contemporánea (como fue advertido por Canadá, Tanzania, Ruanda, Kenya y Nueva
Zelanda)8, habiendo, además, quién repudiara expresamente el crimen de Estado (como la
Delegación de Armenia)9.
13.
La 28a. sesión extraordinaria de la Asamblea General de Naciones Unidas se revistió
efectivamente de gran significación y simbolismo, en un momento en que los testigos directos
(los sobrevivientes) de las referidas atrocidades envejecen, y que en el futuro ya no se podrá
contar con ellos. De ahí la justa importancia atribuida al cultivo de la memoria, ante la
amenaza del revisionismo histórico, sin compromiso alguno con el inmensurable sufrimiento
humano de los victimizados10.
14.
Como no se puede cambiar el pasado, el cumplimiento del deber de memoria es, a mi
juicio, no sólo el rescate de una deuda (individual y social) con las víctimas fatales, sino
además una medida de garantía de no repetición de las graves violaciones de los derechos
humanos. El deber de memoria es, en realidad, un imperativo de justicia y dignidad, es un
deber que cada uno tiene consigo mismo, y que además recae sobre todo el cuerpo social.
15.
Permítome aquí evocar el personaje Elhanan (L'oublié, de Elie Wiesel), quien se aflige
al darse cuenta de que, en razón de una enfermedad incurable, gradualmente está perdiendo
su memoria, cuyo legado quería tanto transmitir a su hijo Malkiel. "Parce que je cultive le
souvenir, il a décidé de m'en priver"11, lamenta. Y dice a su hijo que "l'histoire elle-même se
montre souvent injuste envers ses victimes. Certaines ont plus de chance que d'autres. (...)
Partout se développe une vaste littérature de la mémoire"12. Y el autor relata, más adelante:
"Toute victoire est provisoire, et celle sur le temps plus que les autres.
Cependant, Elhanan ne peut s'en passer. Pour lui, chaque instant de lucidité est
un triomphe que, de tout son être, il s'efforce de prolonger (...). Aussi a-t-il
souvent le sentiment que le souvenir qu'il évoque pourrait être le dernier, que
chacune de ses paroles pourrait signifier rupture plutôt qu'achèvement. (...)
Ainsi Elhanan assistait, impuissant, à sa propre destruction. L'oubli, pour lui,
c'était la mort non seulement de la connaissance, mais aussi de l'imagination,
donc de l'espérance. Mentalement écartelé, s'efforçant en vain de contrôler ses
actes, de transformer la durée en conscience, il se soumettait sans cesse à des
examens (...). L'oubli: mal pire que la démence (...)"13.
.
Ibid., pp. 6, 9 y 11, respectivamente.
8
.
Ibid., p. 6.
9
.
Sobre el imperativo de la "respectful remembrance" de las víctimas directas, cf., v.g., A. Liss,
Trespassing through Shadows - Memory, Photography and the Holocaust, Minneapolis/London, Univ. of
Minnesota Press, 1998, pp. XII-XIII, 8, 72, 82, 86, 116 y 121.
10
11
.
E. Wiesel, L'oublié, Paris, Éd. Seuil, 1989, p. 77.
12
.
Ibid., p. 109.
13
.
Ibid., pp. 221 y 278.