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Ya ha declarado ante la Corte Interamericana casi todos los hechos de hostigamiento
e intimidación de que fue objeto por parte de la Policía Nacional durante la audiencia
pública sobre el fondo. Espera que a través de la Corte pueda lograrse la sanción de
los responsables y se divulgue la verdad de los hechos. Además, siente temor de
rendir esta declaración.
g)
Carmen Cecilia Cuarán Muchavisoy, hermana de Hernán Javier Cuarán
Muchavisoy.
Hernán Javier Cuarán Muchavisoy era profesor de escuela y músico. La declarante
se enteró de los hechos el mismo día en que ocurrieron y sus hermanos Pablo Isidoro
y Umberto se fueron en moto a averiguar sobre su hermano Hernán Javier. Recibió
una llamada para que fuera urgentemente a ver si su hermano era uno de los
heridos y cuando llegó al hospital se enteró de que él había muerto. Había mucha
gente protestando y la policía les impidió su ingreso. A su hermana Rosa Alba, quien
trabajaba allí, tampoco la dejaron ingresar. Cuando su hermano Pablo intentó llevar
el ataúd al hospital, lo golpearon y no le permitieron entrar. En la noche de ese día
la policía había repartido en la calle un boletín de prensa, que decía que habían
“dado de baja a siete guerrilleros sediciosos”, entre los cuales estaba su hermano.
Eso les provocó mucha rabia y temor porque les decían que ahora los iban a
perseguir para que se callaran. El día del velorio de su hermano había policías
vigilando la ciudad y hubo toque de queda, a pesar de lo cual la gente los acompañó.
En los días siguientes notaron la presencia de policías; sentían mucho miedo y
angustia, lo cual duró varios meses. A ella le afectó esa situación en su trabajo.
Uno de los hostigamientos sufridos fue que a su hermano lo detuvieron miembros de
la “SIJIN” mientras estuvo en Mocoa para el funeral de Hernán Javier, donde le
preguntaron que si estaba estudiando para guerrillero. A su hermana Doris la
detuvieron porque estaba repartiendo hojas relacionadas con los hechos, y en la
“SIJIN” le dijeron que eso era propaganda subversiva.
Su madre se volvió
hipertensa y diabética, y los medicamentos no los cubre el programa de salud. La
hija de Hernán Javier lloraba mucho y no sabían como decirle que su padre había
muerto. A la declarante le causa mucha indignación que los hechos queden en la
impunidad, como si en realidad hubiesen ocurrido tal como los describió la policía, y
más aún que su familia haya sido objeto de tanta intimidación. Se siente insegura
desde entonces.
Nunca fue citada a declarar ante ningún funcionario. Espera que a través de la Corte
pueda lograrse la sanción de los responsables y la divulgación de la verdad de los
hechos en el sentido de que no se trataba de guerrilleros.
h)
Doris Silvia Cuarán Muchavisoy, hermana de Hernán Javier Cuarán
Muchavisoy.
Se enteró de los hechos el mismo día en que ocurrieron. La policía no dejaba entrar
a nadie en el hospital, donde le confirmaron que su hermano estaba muerto. La
gente no respetó el toque de queda y los acompañó en el velorio. Se hicieron
reuniones en la comunidad para analizar lo sucedido, más o menos dos meses
después de ocurridos los hechos, pero sus familiares no asistían por miedo. Cuando
repartió los volantes sobre esas reuniones la llevaron a la “SIJIN”, donde un teniente
le dijo que la policía no hacía esas cosas que decían los volantes y que su hermano
era guerrillero. Cuando la gente llegó a reclamar, la liberaron. La policía vigilaba la
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