-21teyú ruguay que de cada golpe producía un corte de la piel por tener en su punta un objeto de metal […] sin perjuicio del tratamiento de más de un mes en la pileta, donde aparte de hundirlo[s] en el agua, recibía[n] golpes con cachiporras en las extremidades inferiores […] a los que sumaron el uso del magneto en los oídos produciendo un ruido intenso”. Declaró “que la última vez que [los vio] con vida […] fue el día 13 de agosto de 1975”; después supo “que en vísperas del 21 de septiembre de 1976 […] se los ultimó en el Departamento de Investigaciones”. i) María Magdalena Galeano Rotela, compañera de Benjamín Ramírez Villalba La señora Galeano Rotela manifestó que fue pareja del señor Benjamín Ramírez Villalba, y que “vivi[eron] juntos […] antes de que ocurrieran las detenciones y el allanamiento de [su] casa”. Declaró que el señor Benjamín Ramírez Villalba “fue detenido en la calle [por hombres] fuertemente armados, [quienes inmediatamente lo llevaron] esposado y apuntado con una pistola a la casa donde viv[ían] juntos.” La testigo expresó que dichas personas “irrumpieron [en su casa, la] tomaron […] de la cabellera […] y [la] sentaron al lado del señor Villalba [quien se encontraba en un coche. Dichas personas les] apun[taban] con armas de fuego”. Expresó que posteriormente, fueron conducidos al Departamento de Investigaciones en el cual escuchó los gritos del señor Benjamín Ramírez Villalba, quien estaba “siendo torturado”. Asimismo, la señora Galeano Rotela declaró que “escuch[ó] y vi[ó] cuando […] torturaban [a su compañero a quien] tenían engrillado de los pies y esposado de [las] manos”. Indicó que seis meses después de su detención fue sometida en presencia del señor Benjamín Ramírez Villalba “a torturas con golpes de sable, [le] arroja[ron] agua helada […] y [la] amenazaron [con ser] violada sexualmente”. Esa fue la última vez que vio a su compañero. La testigo expresó que “sufri[ó] mucho, […] extrañaba [al señor Benjamín Ramírez Villalba], soñaba con él, lo buscaba [y] nunca pudo volver a realizar una vida [de] pareja”. Asimismo, expresó que “sient[e] temor [y que] viv[e] sola”. Indicó, además, que sufre “pesadillas, crisis de ansiedad, angustia [y] dificultades para comer”. Expresó que “[se] sient[e] impotente y frustrada [y que] sig[ue] desde hace años un tratamiento psicológico”. La señora Galeano Rotela manifestó que no ha recibido por parte de las autoridades paraguayas ninguna respuesta sobre lo ocurrido a su pareja. Asimismo, expresó su deseo de que “se investiguen y esclarezcan los hechos para terminar con la impunidad”. Además, consideró que “se debe exigir al Estado que ponga a disposición todos los recursos para investigar, esclarecer [los hechos y] localizar […] a los hasta hoy desaparecidos, y reivindicar públicamente la memoria de los mismos, en especial la de[l señor Benjamín Ramírez Villalba], incluyendo la creación de un Banco de datos genéticos”. j) Rosa Mujica Giménez, hermana de Agustín Goiburú Giménez La testigo manifestó que fue detenida en diciembre de 1970 “en calidad de rehén por ser hermana del Dr. Agustín Goiburú”. Indicó que posteriormente “fu[e] conducida a un calabozo [en el que encontró] a su madre Olegaria Giménez [quien estaba] detenida y presa.” La señora Mujica Giménez expresó que fue objeto de indagaciones y tortura que duraron hasta el día siguiente y continuaron días después, “con golpes y acusándo[la] de [ser] cómplice de [su] hermano”. Asimismo, manifestó que sus torturadores “ponían una radio con el volumen alto para que no se escucharan [sus] gritos de socorro durante los terribles tormentos a que [la] sometían”.

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