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Guardia Nacional, para controlar a la población penitenciaria. Esta situación colaboró
para que se mantuviera un clima de inseguridad, proveniente de una situación objetiva
de violencia, riesgo y amenaza, las cual generaba condiciones de zozobra,
incertidumbre y temor. Las autoridades del Retén de Catia no garantizaban a los
internos condiciones de protección y convivencia que dejaran a salvo sus derechos.
d)
De los sucesos acaecidos al interior y en los alrededores del “Retén e
Internado Judicial de Los Flores de Catia” entre el 27 y 29 de noviembre
de 1992
60.16. Existen dos versiones sobre los sucesos acaecidos en el Retén entre el 27 y 29
de noviembre de 1992. La primera de ellas señala que en el proceso judicial que se
adelantó ante la justicia ordinaria varios declarantes coincidieron en que, al conocer a
través de los medios de comunicación la noticia del intento de golpe de Estado, los
guardias del Retén abrieron las puertas de las celdas anunciando a los reclusos que
quedaban en libertad, esperaron la salida de los internos y empezaron a disparar
contra ellos. Varios de dichos testimonios indican que ante este accionar, algunos
reclusos buscaron refugio en las celdas para salvaguardar sus vidas mientras que otros
intentaban la fuga.
60.17. Otra versión consiste en un informe emitido por la jefatura de Servicios del
Retén de Catia, en el que se señala que a las 6:10 a.m. del 27 de noviembre de 1992
“se inform[ó] a la Jefatura del Régimen que los internos de los Pabellones del Ala Sur 4
y 5 estaban rompiendo los candados, produciendo un motín para alcanzar la fuga
masiva y que de inmediato los funcionarios de la guardia dispararon a los internos”.
60.18. Mas allá de las dos versiones sobre los acontecimientos que originaron la
violencia, en el transcurso de las 48 horas en que ocurrieron los sucesos dentro del
Retén de Catia se produjo la muerte de aproximadamente 63 reclusos, entre ellos las
37 víctimas del presente caso (infra párr. 60.26), 52 heridos y 28 desaparecidos. Las
investigaciones adelantadas por las autoridades no han podido establecer la cifra total
de las víctimas, y los informes al respecto son fragmentarios, confusos y
contradictorios.
60.19. Es innegable que la situación se manejó con la intervención masiva de la
Guardia Nacional y la Policía Metropolitana, quienes dispararon indiscriminadamente
contra los internos utilizando armas de fuego y gases lacrimógenos. Varios de los
testimonios de los reclusos y de funcionarios penitenciarios confirman estos hechos.
Según un informe del Sub Comisario Jefe de la División de Orden Público de la Policía
Metropolitana, en el cual consta “la Relación de Armamento Largo que fue entregado
en el Parque de Armas de la Brigada Especial el 27 de noviembre de 1992 y una
relación del Personal [con jerarquías y número de placas] que laboró ese día en el
Retén de Catia y sus alrededores”, en el operativo participaron 485 agentes de la
Policía Metropolitana, quienes portaban 126 armas de fuego identificadas con su serial
y tipo de arma. Las pruebas de balística realizadas por el Cuerpo Técnico de Policía
Judicial a los proyectiles encontrados en los cuerpos de los internos así como los
orificios de entrada y salida en los cadáveres, comprobaron que las muertes se
produjeron a consecuencia de impactos de bala realizados con armas de similares o
idénticas características a las utilizadas por la fuerza pública.
60.20. En varios de los protocolos de autopsia referidos a los cadáveres encontrados
en el Retén de Catia, la trayectoria de las heridas evidenciaban que algunos de los
reclusos fueron ejecutados por la espalda o el costado.
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