14
A)
a)
Declaraciones rendidas ante fedatario público
Declaración de Carmen Yolanda Pérez Santoya, hermana de Wilcon
Alberto Pérez Santoya
La testigo indicó que era ella “la que estaba pendiente de [Wilcon Alberto]”, quien
estaba recluido en un lugar “horrible, veía muchas cosas malas”. Lo visitaba dos veces
por semana, los miércoles y domingos, visita que duraba desde las ocho de la mañana
hasta las tres de la tarde.
Se encontraba en su casa cuando sucedieron los ataques contra los internos del Retén
de Catia. Se enteró por una comadre que a Wilcon lo habían asesinado, ya que unos
muchachos que estaban con su hermano en el Retén de Catia le avisaron. Cuando
sucedió este ataque muchos familiares estaban a las afueras de dicho retén “gritando y
llamando a sus familiares”. Los policías les ordenaron retirarse de las afueras del
Retén. Los familiares presentes no podían acercarse porque les disparaban.
Confirmó la noticia de muerte de su hermano cuando el muchacho que había avisado a
su comadre les grito desde adentro del retén “mira Yolanda, mataron a Wilcon”. Luego,
este muchacho le contó que su hermano se asomó a la ventana de su celda y le dieron
un tiro, por lo que murió instantáneamente. Fueron sus compañeros quienes llevaron
su cuerpo a los vehículos que salían hacia la morgue para evitar que lo lanzaran al río
Guaire, como lanzaron a muchos.
La testigo comenzó a buscarlo en todas las morgues de la ciudad porque no sabía
exactamente a dónde lo habían llevado. Un familiar de otro interno que había muerto
les dijo que fueran a la morgue de Los Teques, y ahí fue donde lo encontraron después
de cinco días de búsqueda. Quienes lo reconocieron dijeron que estaba hinchado y
tenía un impacto de bala en la cabeza. No recibieron colaboración del Estado en la
búsqueda.
La muerte de su hermano la afectó mucho pues siempre estaba pendiente de él. Su
madre también se vio afectada, ella se quería “tirar a los carros y matar”. Su madre ya
no trabaja, y dos hermanos la sostienen económicamente. Wilcon tenía una niña de
meses pero no tuvo su apellido.
b)
Declaración de Nazario Ruiz, hermano de Inocencio José Ruiz Durán
En la época en que fue detenido Inocencio trabajaba como mensajero motorizado y
vivía con su madre, su compañera Xiomara del Carmen Uvan y sus cuatro hijos. Su
hermano Inocencio estaba acusado del robo de una motocicleta. Cuando murió llevaba
recluido casi dos años y ya poseía boleta de excarcelación. Inocencio estaba recluido
en una celda pequeña, junto con otros 20 reclusos. Esta celda tenía una ventana que
daba al patio y no tenía baño, por lo que la mayor parte del tiempo los reclusos hacían
sus necesidades fisiológicas en bolsas que lanzaban al patio por la ventana. Su
hermano sufría desde los ocho años de fuertes dolores de cabeza. En el retén no le
daban ningún medicamento para esto, ni siquiera había una enfermería. Se solicitó que
lo trasladaran a un lugar distinto, pero no lo concedieron.
El 27 de noviembre de 1992 se enteraron de lo ocurrido en el retén a través de la
televisión. Se trasladaron inmediatamente a la cárcel, cuyos alrededores estaban
llenos de mujeres y hombres desesperados preguntando por sus familiares. Se veían
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents