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que le generara confianza y búsqueda de justicia*”*?, y vii) la ausencia de respuesta por parte del
sistema judicial (supra párrs. 111 a 113 e infra párr. 314), le generó un sentimiento de impotencia
y frustración 357 . En suma, es evidente que la esterilización no consentida o involuntaria, con la
consecuente imposibilidad para procrear, provocó sobre la señora I.V. sufrimientos físicos y
psíquicos perdurables, así como dolor emocional considerable, tanto a nivel personal, familiar y
social.
269. En este sentido, la Corte advierte que la esterilización marcó
sus propias palabras, la señora 1.V. expresó ante esta Corte 358.
radicalmente
la vida de I.V. En
[...] toda esta ligadura de trompas sin mi consentimiento de manera arbitraria, de manera inconsulta, de
manera inhumana, generó realmente un desgaste muy profundo en mi persona y también en mi familia,
también generó la desintegración familiar, la separación con mi esposo, también generó que mi hijita N.V. se
cortara las venas por tantos problemas producto de esta esterilización que me hicieron y, yo me siento hasta
ahora con un profundo dolor que no he podido cuidar a mis hijitas tan pequeñitas como corresponde, porque
estaba abocada a esa lucha, por esa convicción que tengo de justicia, de que estas cosas no queden en la
impunidad, estaba abocada al proceso administrativo y al proceso judicial, y ha generado también incluso en
mi hijita pequeña un sentimiento de culpa, porque ella incluso tan pequeñita a su corta edad, pensaba que
por su nacimiento ella tenía la culpa de lo que me había pasado. El Estado no sabe todo el sufrimiento, todo
el dolor, todo el sacrificio que hemos pasado, el Estado no sabe de las necesidades que hemos pasado, por la
profunda situación de tanto esfuerzo de tanta lucha, de tanto dolor mi cuerpo ya no ha resistido, mi mente ya
no ha aguantado y me dio una crisis a mi salud mental, en noviembre de 2013, por eso es que también me
tuvieron que internar en el hospital de salud mental, he estado internada por tres semanas, y mis hijitas han
visto todo ese dolor, todo ese sufrimiento, viendo a su madre como se escapaba de la casa, fugándose de la
casa descalza y encima todavía con pijamas, y hasta ahora los doctores que me han visto, me han dicho que
tengo que tomar carbamazepina y alopurinol, por toda la vida, por todo el sufrimiento que he vivido, por toda
la esterilización sin mi consentimiento que me han hecho. [... S]e me ha mutilado mi aparato reproductivo, se
me ha cercenado mi derecho a ser nuevamente mamá, se me ha impedido tener un hijo varón, se ha
generado dolor y sufrimiento a dos menores de edad, se me ha generado un conjunto de daños, incluso
podría yo haber perdido la vida, ya que me dejaron restos placentarios, generando un cuadro de endometritis
que de no ser atendido oportunamente podía haberme causado la muerte.
270. Por todo lo anterior, esta Corte concluye que la esterilización no consentida o involuntaria a la
que fue sometida la señora I.V., en las circunstancias particulares de este caso que fueron
expuestas, constituyó un trato cruel, inhumano y degradante contrario a la dignidad del ser
humano y, por lo tanto, configuró una violación del artículo 5.1 y 5.2 de la Convención Americana,
en relación con el artículo 1.1 de dicho instrumento, en perjuicio de la señora I1.V.
356
Cfr. Declaración rendida por Emma Bolshia Bravo Cladera
de prueba, tomo XI, affidávits, folios 3923 a 3928).
ante fedatario
público el 21 de abril de 2016
(expediente
357
Declaración rendida por 1.V. ante la Corte Interamericana en la audiencia pública celebrada el 2 de mayo de 2016.
358
Declaración rendida por 1.V. ante la Corte Interamericana en la audiencia pública celebrada el 2 de mayo de 2016.