6. De acuerdo a la información proporcionada por los peticionarios, en febrero de 1984, Edgar
Fernando García tenía 26 años de edad, estaba casado con Nineth Montenegro y tenía una hija
de 3 años de edad, de nombre Alejandra. Agrega que Edgar Fernando era maestro de
educación primaria urbana, estudiante de la facultad de ingeniería de la Universidad de San
Carlos y trabajador administrativo en la empresa Centroamérica de Vidrios S.A. (CAVISA),
donde formaba parte del sindicato con el cargo de secretario de actas y acuerdos.
7. Expresan los peticionarios que el día sábado 18 de febrero de 1984, la presunta víctima
salió temprano de su casa ubicada en la Zona 7 de la Ciudad de Guatemala para dirigirse
caminando hacia su trabajo. Informa que aproximadamente a las 10 de la mañana, se habría
encontrado con Danilo Chinchilla y que a la altura del mercado llamado El Guarda, estaba
instalado un retén de la Brigada de Operaciones Especiales (BROE) y de la Policía Nacional
(PN). Los agentes de seguridad les habrían exigido sus documentos y posteriormente les
habrían disparado, resultando ambos heridos e introducidos violentamente en un vehículo de
las fuerzas de seguridad. Posteriormente, el señor Danilo Chinchilla fue conducido al Hospital
Roosvelt mientras que la presunta víctima fue trasladada al Quinto Cuerpo de la Policía
Nacional ubicado en la calzada San Juan.
8. Expresan los peticionarios que ese mismo día, hombres vestidos de civil que conducían
vehículos sin placas de circulación, registraron la casa de la presunta víctima, llevándose sus
pertenencias e indicando a la madre y a la esposa que Edgar Fernando García regresaría el
próximo martes.
9. Los peticionarios argumentan que desde el mismo día de la detención de Edgar Fernando,
su familia realizó múltiples gestiones, tanto ante las autoridades judiciales como ante
autoridades del Poder Ejecutivo, con el objeto de dar con su paradero, incluso lo buscaron en
centros de detención, hospitales y morgues y publicaron campos pagados en diferentes medios
de prensa. La familia del señor García denunció ante los tribunales la detención ilegal y
presentó recursos de exhibición personal. Asimismo, se entrevistó con el Presidente de facto
de la época, General Oscar Humberto Mejía Víctores, con el Ministro de Defensa, el Director de
la Policía Nacional, con personal del Estado Mayor del Ejército, sin embargo, todas las
gestiones fueron infructuosas. De acuerdo a información recibida extraoficialmente por la
familia del señor García, éste se encontraba con vida en diciembre de 1984.
10. Agrega los peticionarios que el 23 de junio, 10 de septiembre y 15 de octubre de 1997, el
Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) interpuso recursos de exhibición personal ante la Corte Suprema
a favor de la presunta víctima, los que fueron declarados improcedentes en 1998.
11. Argumenta además que con fecha 25 de noviembre de 1997 se solicitó a la Corte Suprema
de Justicia se iniciara un Procedimiento Especial de Averiguación, siendo admitido con fecha 4
de diciembre del mismo año por lo que se otorgó mandato legal a la Procuraduría de los
Derechos Humanos de Guatemala para efectuar la investigación en virtud de lo establecido en
el artículo 467 del Código Procesal Penal. Dicho mandato se vence cada tres meses, por lo que
la Procuraduría debe solicitar constantemente prórrogas a la Corte Suprema de Justicia, siendo
la última prórroga de la que se tiene conocimiento de fecha 7 de diciembre de 2005. La
investigación por la detención ilegal y desaparición forzada de Edgar Fernando García continúa
en “Proceso Especial de Averiguación” a cargo del Procurador de los Derechos Humanos de
Guatemala.
12. Informan los peticionarios que se han realizado una serie de gestiones a través del Grupo
Justicia de Guatemala, así como con otras organizaciones de la sociedad civil, lográndose
entrevistas con el Fiscal General del Ministerio Público y con la Presidenta de la Corte Suprema
de Justicia, quienes habrían mostrado interés en apoyar la creación de una Comisión Nacional
de Búsqueda de los Desaparecidos. Finalmente, los peticionarios señalan que debido a la
aparición de los archivos de la antigua Policía Nacional, uno de los más grandes de
Latinoamérica, se estaba trabajando en forma conjunta con el Procurador de los Derechos
Humanos de Guatemala en la búsqueda de antecedentes sobre la desaparición forzada de la
presunta víctima.
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