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militares eran ‘totalmente falsas’ y que habían sido inventadas por los subversivos”113. No
existe evidencia sobre investigaciones de ninguna naturaleza que se hubieran iniciado con
ocasión a las masacres antes de 1990.
116. La denegación de lo sucedido se extendió a la comunidad internacional que
no reaccionó ante las denuncias de las masacres. A título de ejemplo, los periodistas Alma
Guillermoprieto y Raymond Bonner del Washington Post y del New York Times,
respectivamente, publicaron sendos informes el 27 de enero de 1982, proporcionando la
primera evidencia de que el ejército salvadoreño “había incurrido en un brutal asesinato de
civiles”. En los documentos se hace referencia a más de 700 campesinos asesinados,
principalmente niños, mujeres y adultos mayores114. Ambas notas de prensa fueron
descalificadas como “propaganda del FMLN” por otros medios de comunicación
estadounidenses. Por su parte, el gobierno de ese país indicó que “no había pruebas para
confirmar que las fuerzas gubernamentales habían masacrado civiles en las zonas de
operación” agregando que “no había probablemente más que 300 personas que vivían en El
Mozote al momento de la masacre”. La información disponible indica que estas versiones se
basaron en un informe preparado por la embajada norteamericana en San Salvador, sin haber
visitado el lugar de los hechos115.
C.
La investigación penal
117. Entre 1981 y 1990, no se adelantaron investigaciones judiciales sobre las
masacres en El Mozote y lugares aledaños116.
118. Como se indicó anteriormente, la mayoría de los sobrevivientes de las
masacres se refugiaron en la República de Honduras por varios años. Debido a ello, fue
recién al inicio de la década de los 90, cuando muchos de ellos retornaron a El Salvador, que
tuvieron la iniciativa de testificar los hechos y presentar denuncias117. Varios testigos
refirieron que durante mucho tiempo se abstuvieron de denunciar lo sucedido por temor118.
119. La denuncia inicial fue presentada el 26 de octubre de 1990 por el señor
Pedro Chicas Romero, originario del cantón La Joya, ante el Juzgado Segundo de Primera
Instancia de San Francisco Gotera (en adelante también “el Juzgado Segundo”). Con base
en la información que se había recabado en ese momento, el señor Pedro Chicas Romero
denunció lo siguiente:
113
Reporte del IDHUCA. Consideraciones sobre la impunidad a propósito de la masacre del El Mozote.
Número 451 de 7 de noviembre de 1990 (citando: “Weakness and deceit, 1984 Raymond Bonner, p. 340”).
114
Americas Watch. La masacre en El Mozote: La necesidad de recordar. 4 de marzo de 1992. (Anexo al escrito de los
peticionarios de 24 de abril de 1992); Citar las notas de prensa directamente.
115
Americas Watch. La masacre en El Mozote: La necesidad de recordar. 4 de marzo de 1992. (Anexo al
escrito de los peticionarios de 24 de abril de 1992); y Reporte del IDHUCA. Consideraciones sobre la impunidad a
propósito de la masacre del El Mozote. Número 451 de 7 de noviembre de 1990 (citando: “Weakness and deceit,
1984 Raymond Bonner, p. 340”). Cabe mencioar que de acuerdo al Infome de Americas Watch, según el Comité
Internacional de la Cruz Roja, en El Mozote había al menos 1000 personas para el momento de los hechos.
116
Nota del Secretario del Juzgado de Segunda Instancia de San Francisco Gotera. Expediente judicial.
(Anexo 2 al escrito de los peticionarios de 7 de julio de 2006).
117
Tutela Legal del Arzobispado. Las ejecuciones masivas en el caserío El Mozote y otros sitios aledaños.
23 de julio de 1992 (Anexo al escrito de los peticionarios de 11 de noviembre de 2002.
118
Declaración ampliatoria de Pedro Chicas Romero ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia de San
Francisco Gotera. 31 de octubre de 1990. Expediente judicial. (Anexo 2 al escrito de los peticionarios de 7 de julio
de 2006); y Declaración de Eustaquio Martínez Vigil ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia de San
Francisco Gotera. 20 de marzo de 1991. Expediente judicial. (Anexo 2 al escrito de los peticionarios de 7 de julio de
2006).