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obligado a salir de Ayutla de los Libres y a restringir su accionar como defensora del
pueblo indígena tlapaneco;
d)
las oficinas de OPIT fueron observadas por extraños. Los retenes militares son
comunes en las comunidades donde residen los miembros de la OPIT, ocasiones en
que estas personas son hostigadas. Además, algunos miembros de dicha
organización, quienes habrían estado privados de su libertad, indicaron temer por
sus vidas. De acuerdo con lo informado por la Comisión “en el pueblo donde habitan,
El Camalote, se rumora que hay gente que […] ‘está esperando para matarlos’”;
e)
la situación de vulnerabilidad de Inés Fernández Ortega y su familia es
manifiesta, tras los acosos de personal militar en su comunidad, sobre todo si se
toma en consideración que su caso ante la Comisión, en el que se alega que
miembros del ejército la violaron sexualmente, se encuentra en una etapa procesal
muy avanzada. La Comisión mencionó que el 3 de febrero de 2009 Fortunato
Prisciliano Sierra, esposo de Inés Fernández Ortega, vio a aproximadamente
cincuenta militares, con armas largas, buscando algo en una parcela de su
propiedad. Resolvió entonces junto con su familia encerrarse en su casa durante ese
día, ante el temor de que alguno de ellos fuera detenido e interrogado por los
militares. Al día siguiente, Fortunato Prisciliano constató que los militares habían
causado diversos daños a la propiedad y le habían robado parte de su cosecha. La
Comisión señaló que, de acuerdo con los representantes, la presencia de los militares
en esa zona representa un acto de intimidación contra Inés Fernández Ortega y su
esposo, así como a otros miembros y dirigentes de organizaciones indígenas;
f)
el 13 de febrero de 2009 dos líderes indígenas mixtecos del estado de
Guerrero, Raúl Lucas Luc��a y Manuel Ponce Rosas, fueron detenidos por tres
personas que dijeron ser policías y el 20 de febrero siguiente sus cuerpos sin vida
fueron encontrados con presuntas huellas de tortura. Los señores Raúl Lucas Lucía y
Manuel Ponce Rosas eran dirigentes de la OFPM, a través de la cual trabajaban en
iniciativas comunes con los beneficiarios de las medidas cautelares otorgadas por la
Comisión. Luego de su desaparición, sus familiares habrían recibido hostigamientos,
así como amenazas en persona y telefónicas por parte de agentes estatales y de
desconocidos para que desistan de su búsqueda de justicia. El gobierno estatal no ha
llevado a cabo una investigación seria, independiente y efectiva de los hechos de la
desaparición y ejecución de Raúl Lucas Lucía y Manuel Ponce Rosas, hecho que
coloca a sus familiares y a los demás defensores en una situación de extrema
vulnerabilidad. Citando a los representantes, la Comisión señaló que las faltas en la
investigación han sido tan evidentes que incluso el Congreso Nacional ha exhortado a
la Procuraduría General de la República para que atraiga el caso y realice una
investigación autónoma que permita a los familiares acceder a la justicia, y
g)
la organización Tlachinollan, co-peticionaria en el caso de Inés Fernández
Ortega ante la Comisión Interamericana, habría sido objeto de descalificaciones
públicas por parte de las autoridades civiles y castrenses en el estado de Guerrero.
Más grave aún es que entre los días 16 de enero y 20 de marzo de 2009 algunos
miembros de Tlachinollan habrían recibido varias amenazas, particularmente, en
situaciones en que Obtilia Eugenio Manuel tuvo alguna relación con ellos, y sus
teléfonos habrían sido intervenidos. En otra ocasión, el 15 de febrero de 2009 el
esposo de Inés Fernández Ortega habría sido preguntado sobre los miembros de
Tlachinollan. Asimismo, Obtilia Eugenio Manuel habría recibido llamadas en las que
preguntaron de forma intimidante por los nombres de los abogados de dicha
organización. Además, en el marco de los hechos relacionados con la desaparición y