3
se entregó a la muerte 4; se entregó a la otra vida, dejando a los sucesores el testimonio
indeleble de un espíritu iluminado y fuerte. Al igual que Stefan Zweig, otro escritor iluminado
del siglo XX, que prefirió la otra vida 5 al no encontrar en ésta la justicia restaurativa; eran tan
diferentes ambos de, v.g., dictadores y criminosos como Stalin y el Generalísimo Franco,
quienes, en sus lechos de muerte, cercados de todo tipo de atenciones, tuvieron la muerte
natural que negaron a sus víctimas en secretas operaciones.
10.
Son insondables los designios de la Providencia, al no impedir que sean brutalizadas
las víctimas del mal radical, mientras que los victimarios - cuando no hay justicia - siguen
llevando una vida segura y normal. Son insondables los designios de la Providencia, al
conceder la muerte natural a impíos e impuros, y al no evitar la muerte auto-infligida de los
que tanto cultivaron la vida del espíritu con su pensamiento luminoso, y con éste continúan a
inspirar y orientar los que se empeñan en tornar este mundo bruto y efímero al menos
armonioso. Son insondables los designios de la Providencia, al permitir la muerte de tantos en
la humillación del abandono, inclusive de quienes fueron tan sensibles al sufrimiento humano
en un mundo tan tirano.
III.
El Tiempo y la Vindicación de los Derechos.
11.
En la segunda mitad del siglo XX, se ha intentado explicar el tiempo (el cual, como la
amenaza y el uso de la fuerza, y los conflictos armados, tanto presiona la humanidad) no
como un dato objetivo (como pretendía I. Newton en fines del siglo XVII e inicio del siglo
XVIII), ni como una estructura a priori del espíritu (como sostenía I. Kant en el siglo XVIII),
sino más bien como un símbolo social conformado al final de un largo proceso de aprendizaje
humano 6. De mi parte, no me siento persuadido ni seguro al respecto. Los intentos de explicar
el tiempo tienen, cada uno, su mérito propio, y algunos son particularmente penetrantes.
12.
Es el caso, v.g., de los que han buscado vincular el tiempo a la precariedad de la
condición humana, y - más subjetivamente - a la conciencia de cada uno (v.g., R. Descartes,
en el siglo XVII, y E. Husserl, en el inicio del siglo XX). Temo que, a pesar de todos estos
esfuerzos en búsqueda de explicación, el tiempo continuará a circundar la existencia humana
de misterio, como siempre lo ha hecho, ahora y siempre. El ser humano no es creador del
tiempo, pero es condicionado por él, por su tiempo, - como bien lo saben los que han vivido en
tiempos de dictaduras y tiranías. El tiempo desempeña un rol esencial en la situación
existencial del ser humano (enteramente distinto de la visión que se pretende intemporal de la
física clásica 7. El tiempo precede a la existencia de cada ser humano 8, y sobrevive a ella.
4
.
En un sanatorio en Ashford, Kent, el 24.08.1943; a su entierro no acudieron más que ocho personas, pero
las meditaciones de esta mujer superior (a quién admiro desde mi juventud), hoy casi olvidadas del gran público,
siguen inspirando los que luchan por la verdad y la justicia. Cf. S. Weil, Oeuvres [org. F. de Lussy] , Paris, Quarto
Gallimard, 1999 [reed.], pp. 11-1267; S. Weil, Gravity and Grace, London, RKP, 1972 [reed.], pp. 1-160.
5
.
Fue encontrado muerto con su mujer el 23.02.1942, victimados por una overdose fatal, en su casa, su exilio,
en Petrópolis (Brasil). Su vasta obra revela una rara sensibilidad con el sufrimiento humano y la historia de las ideas;
cf., inter alia, S. Zweig, O Mundo que Eu Vi, Rio de Janeiro, Ed. Record, 1999 [reed.], pp. 7-519.
6
.
Cf. N. Elias, Sobre o Tempo [trad. de Über die Zeit, 1984], Rio de Janeiro, J. Zahar Ed., 1998, pp. 7-163.
7
.
I. Prigogine, El Nacimiento del Tiempo, 2a. ed., Buenos Aires, Metatemas, 2006, pp. 37, 22, 24 y 26.