III. POSICIONES DE LAS PARTES A. Posición de los peticionarios 8. Los peticionarios alegan que hacia mediados del mes de julio de 1997 miembros del Ejército Nacional colombiano, incluyendo oficiales de alto rango a cargo de las unidades militares apostadas en el lugar, permitieron de manera deliberada que cerca de un centenar de miembros de las AUC arribaran por vía aérea y fluvial al municipio de Mapiripán, Departamento del Meta, y movilizaron a las fuerzas militares hacia otras localidades con el fin de que las fuerzas paramilitares contaran con entera libertad para aterrorizar y masacrar a la población civil. 9. Los alegatos de hecho de los peticionarios, respaldados por documentos oficiales, señalan que al momento de los hechos la localidad de Mapiripán se encontraba bajo el control y protección del Batallón Joaquín Paris de San José del Guaviare, al mando del Coronel Carlos Eduardo Avila Beltrán, adscrito a la VII Brigada bajo el mando del General Jaime Humberto Uscátegui Ramírez. A pesar de constituir un lugar crítico por su situación de orden público, 1 entre principios y mediados de julio de 1997 la VII Brigada coordinó la movilización del Batallón Joaquín Paris hacia las localidades de Calamar, El Retorno y Puerto Concordia. Como consecuencia, las poblaciones de San José del Guaviare y Mapiripán quedaron sin protección militar.2 10. Los peticionarios alegan que el 12 de julio de 1997 miembros de las AUC aterrizaron en San José del Guaviare una serie de vuelos irregulares procedentes de Neclocí y Apartadó. Los pasajeros fueron recogidos en la pista del aeropuerto, junto a sus pertrechos, como si se tratara de una operación militar y sin que se practicara ningún tipo de control, a pesar de la presencia permanente de una base de policía antinarcóticos en el lugar.3 Cabe señalar que uno de los aviones habría transportado carga destinada a miembros del Ejército. 4 11. En su recorrido de San José del Guaviare a Mapiripán, el grupo paramilitar habría transitado por áreas de entrenamiento de las tropas de la Brigada Móvil 2, al mando del Coronel Lino Hernando Sánchez Prado, concretamente el sitio conocido como “El Barrancón”, sin haber sido cuestionado o detenido por las fuerzas militares. Finalmente los paramilitares entraron a Mapiripán el 15 de julio de 1997 por vía terrestre y fluvial. 12. Los peticionarios alegan que durante los cinco días que siguieron, los paramilitares aterrorizaron a la población del lugar y torturaron y asesinaron a miembros de la comunidad de manera brutal. Tras ser desmembrados, desvicerados y degollados, los cuerpos de las víctimas fueron arrojadas al río Guaviare. Como consecuencia, las autoridades judiciales se habrían visto impedidas de determinar el número exacto de decesos. 1 Testimonios del Juez de la localidad, Leonardo Iván Cortés Novoa y el Coronel Mauricio Hernán Martínez, Comandante de la VII Brigada, citados por la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación en su pronunciamiento de fecha 21 de junio de 1999 con relación a la colisión de competencia positiva promovida por el Comandante del Ejército Nacional en los radicados UDH 244 y 443 con relación al Brigadier General Jaime Humberto Uscátegui y cuatro oficiales más del Ejército Nacional colombiano. 2 Testimonios del Coronel Lino Hernando Sánchez Prado y el Mayor Hernán Orozco Castro, citados por la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación en su pronunciamiento de fecha 21 de junio de 1999 con relación a la colisión de competencia positiva promovida por el Comandante del Ejército Nacional en los radicados UDH 244 y 443 con relación al Brigadier General Jaime Humberto Uscátegui y cuatro oficiales más del Ejército Nacional colombiano. 3 Testimonios del Sargento José Miller Ureña Díaz y del Cabo Leonardo Montoya Rubiano, citados por la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación en su pronunciamiento de fecha 21 de junio de 1999 con relación a la colisión de competencia positiva promovida por el Comandante del Ejército Nacional en los radicados UDH 244 y 443 con relación al Brigadier General Jaime Humberto Uscátegui y cuatro oficiales más del Ejército Nacional colombiano. 4 Los peticionarios indican que “en uno de los aviones (DC 3993P) utilizados para el transporte del grupo paramilitar desde Urabá [..] fue olvidado un extraño paquete cuyos destinatarios eran un Coronel y un General del Ejército de la región y que unos suboficiales trataron afanosa y desesperadamente de recuperar en la torre de control. Esto se demuestra con el testimonio del controlador del aeropuerto de San José y del controlador del aeropuerto de Villavicencio y con la transcripción de las comunicaciones radiales de estos funcionarios entre sí”. Comunicación del 6 de octubre de 1999. 2

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