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del Uruguay constituye “un obstáculo para el pleno acatamiento de la Sentencia”,110 lo
que podría producir “un quebrantamiento al acceso a la justicia de las víctimas de graves
violaciones de derechos humanos que se encuentran amparadas por una sentencia de la
Corte Interamericana y podría representar un instrumento de perpetuación de la
impunidad y el olvido de esos hechos”.111
D) Eficacia objetiva de la sentencia como parte del sistema de “garantía
colectiva”
75.
También se produce una relación directa entre la eficacia de la sentencia
(consecuencia de la cosa juzgada internacional) y el sistema de “garantía colectiva”
derivada de la propia Convención Americana. Todos los Estados Parte del Pacto se
encuentran obligados, en su conjunto, a lograr el cumplimiento y eficacia de los
pronunciamientos que emite el Tribunal Interamericano en tanto que los Estados Parte de
la Convención y, en general, todos los Estados que conforman la Organización de Estados
Americanos, se encuentran interesados en coadyuvar en el establecimiento de un orden
público interamericano que garantice el desarrollo democrático de los pueblos. La
Convención Americana establece la posibilidad de garantizar el cumplimiento de las
sentencias del Tribunal Interamericana en términos del artículo 65 del Pacto de San José.
76.
En este sentido, cobran vigencia las acertadas palabras del antiguo presidente de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Antônio Augusto Cançado Trindade,
pronunciadas hace más de una década ante el Consejo Permanente de la OEA:112
El ejercicio de la garantía colectiva por los Estados Partes en la Convención
no debería ser sólo reactivo, cuando se produjera el incumplimiento de una sentencia
de la Corte, sino también proactivo, en el sentido de que todos los Estados Partes
adoptaran previamente medidas positivas de protección en conformidad con la
normativa de la Convención Americana. Es indudable que una sentencia de la Corte es
`cosa juzgada’, obligatoria para el Estado demandado en cuestión, pero también es
‘cosa interpretada’, válida erga omnes partes, en el sentido de que tiene implicaciones
para todos los Estados Partes en la Convención, en su deber de prevención. Sólo
mediante un claro entendimiento de esos puntos fundamentales lograremos construir
un ordre public interamericano basado en la fiel observancia de los derechos humanos.
(Subrayado nuestro).
77.
En efecto, el Tribunal Interamericano ha señalado que los propios Estados
Americanos han dispuesto un “sistema de garantía colectiva” que significa que los
Estados Parte del Pacto de San José deben procurar todos los esfuerzos para que abonen
al cumplimiento de las sentencias de la Corte IDH. Así, ha señalado que:113
110
Cfr. punto Resolutivo 2 de la Resolución de supervisión de cumplimiento de Sentencia en el Caso
Gelman Vs. Uruguay, a que se refiere el presente voto razonado.
111
Considerando 102, in fine, de la Resolución de supervisión de cumplimiento de Sentencia en el
Caso Gelman Vs. Uruguay, a que se refiere el presente voto razonado
112
17 de abril de 2012, reproducido dos días después en la Sesión de la Comisión de Asuntos
Jurídicos y Políticos, celebrada el 19 de abril de 2012, con motivo de la presentación que como Presidente
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos realizó en la reunión conjunta de la Corte IDH y la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Presentación denominada “Hacia la consolidación de la
capacidad jurídica internacional de los peticionarios en el Sistema Interamericano de Protección de los
Derechos Humanos”.
113
Supervisión de Cumplimiento de Sentencia. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos de 23 de noviembre de 2012. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso
Administrativo”) Vs. Venezuela, Considerandos 46 y 47.