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es absoluta e inderogable, aún en las circunstancias más difíciles, tales como guerra, amenaza
de guerra, lucha contra el terrorismo y cualesquiera otros delitos, estado de sitio o de
emergencia, conmoción o conflicto interior, suspensión de garantías constitucionales,
inestabilidad política interna u otras emergencias o calamidades públicas 223. Esta prohibición
pertenece hoy día al dominio del jus cogens internacional 224. Los tratados de alcance
universal 225 y regional 226 consagran tal prohibición y el derecho inderogable a no ser sometido a
ninguna forma de tortura. Igualmente, numerosos instrumentos internacionales consagran ese
derecho y reiteran la misma prohibición 227, incluso bajo el derecho internacional humanitario 228.
142. Por otra parte, la Corte ha señalado que la violación del derecho a la integridad física y
psíquica de las personas tiene diversas connotaciones de grado y que abarca desde la tortura
hasta otro tipo de vejámenes o tratos crueles, inhumanos o degradantes, cuyas secuelas físicas
y psíquicas varían de intensidad según factores endógenos y exógenos de la persona (duración
de los tratos, edad, sexo, salud, contexto, vulnerabilidad, entre otros) que deberán ser
analizados en cada situación concreta 229. Es decir, las características personales de una
supuesta víctima de tortura o tratos crueles, inhumanos o degradantes, deben ser tomadas en
cuenta al momento de determinar si la integridad personal fue vulnerada, ya que tales
características pueden cambiar la percepción de la realidad del individuo, y por ende,
incrementar el sufrimiento y el sentido de humillación cuando son sometidas a ciertos
tratamientos 230.
143. Para definir lo que a la luz del artículo 5.2 de la Convención Americana debe entenderse
como “tortura”, de conformidad con la jurisprudencia de la Corte, se está frente a un acto
constitutivo de tortura cuando el maltrato: i) es intencional; ii) cause severos sufrimientos
físicos o mentales, y iii) se cometa con cualquier fin o propósito 231.
B) La detención de Gladys Espinoza y los hechos ocurridos en las instalaciones de
la DIVISE y DINCOTE entre abril y mayo de 1993
B.1. Argumentos de la Comisión y las partes
223
Cfr. Caso Lori Berenson Mejía Vs. Perú, supra, párr. 100, y Caso J. Vs. Perú, supra, párr. 304.
Cfr. Caesar Vs. Trinidad y Tobago. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia 11 de marzo 2005. Serie C No. 123, párr.
100, y Caso J. Vs. Perú, supra, párr. 304.
225
Cfr. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículo 7; Convención contra la Tortura y Otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, artículo 2; Convención sobre los Derechos del Niño, artículo 37, y Convención
Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, artículo 10.
226
Cfr. Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, artículos 1 y 5; Carta Africana de los
Derechos Humanos y de los Pueblos, artículo 5; Carta Africana de los Derechos y Bienestar del Niño, artículo 16; Convención
de Belém do Pará, artículo 4, y Convenio Europeo de Derechos Humanos, artículo 3.
227
Cfr. Conjunto de Principios para la protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o
prisión, principios 1 y 6; Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, artículo 5; Declaración
sobre la protección de la mujer y el niño en estados de emergencia o de conflicto armado de 1974, artículo 4, y Líneas
directrices del Comité de Ministros del Consejo de Europa sobre los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo,
Directriz IV.
228
Cfr. inter alia, artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949; Convenio de Ginebra relativo al trato
debido a los prisioneros de guerra (Convenio III), artículos 49, 52, 87, 89 y 97; Convenio de Ginebra relativo a la protección
debida a las personas civiles en tiempo de guerra (Convenio IV), artículos 40, 51, 95, 96, 100 y 119; Protocolo Adicional a
los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados
Internacionales (Protocolo I), artículo 75.2.a)ii), y Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949
relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional (Protocolo II), artículo 4.2.a).
Véase, también, Caso Fleury y otros Vs. Haití, supra, párr. 71 y Caso J. vs. Perú, supra, párr. 304.
229
Cfr. Caso Loayza Tamayo Vs. Perú. Fondo, supra, párr. 57, y Caso J. Vs. Perú, supra, párr. 362.
230
Cfr. Caso Ximenes Lopes Vs. Brasil. Sentencia de 4 de julio de 2006. Serie C No. 149, párr. 127, y Caso J. Vs. Perú,
supra, párr. 362.
231
Cfr. Caso Bueno Alves Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 11 de mayo de 2007. Serie C No.
164, párr. 79, y Caso J. vs. Perú, supra, párr. 364.
224