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cazar o tratar de “hacer alguna changa” en las estancias más cercanas, las mujeres
recolectan miel, y sólo de eso viven. En la aldea tampoco cuentan con una escuela
indígena y los niños tienen que asistir a una escuela “compartida con los
paraguayos”, pero la relación que mantienen con ellos es muy difícil, porque los
niños son discriminados por los profesores y a la hora de recibir algún apoyo, los
principales beneficiados son “los paraguayos”. Las autoridades del Estado no van a
visitarlos, aunque saben que la situación en la que viven es muy difícil. El lugar de
asentamiento de la Comunidad está cerca de Concepción, ciudad en la que se
encuentra el hospital más cercano. Cuando algún miembro de la Comunidad se
enferma piensan en llevarlo a ese hospital, pero sufren mucho porque saben que sin
“plata” no van a atenderlo, además “no hay medicamentos para los pobres, sólo
recetas para comprar en farmacias”.
f.
Declaración del señor Martín Sanneman, testigo
El 8 de abril de 1994 viajó al Chaco en compañía de dos abogados representantes
convencionales de los indígenas Enxet (Lengua, Sanapaná y Angaité) de la zona, del
Presidente del INDI y de la Vicepresidente de la Asociación de Parcialidades
Indígenas. Su viaje tuvo tres propósitos: 1) investigar y comprobar la denuncia
realizada por los líderes de la Comunidad Sawhoyamaxa sobre el desmonte de
bosques llevado a cabo por el dueño de la estancia Loma Porá, los cuales formarían
parte de las tierras que reclamaban y sobre los que pesaba una medida judicial de no
innovar; 2) visitar la aldea indígena de Alwátetkok, ubicada en la estancia Maroma,
con la intención de investigar las condiciones laborales de los indígenas de ese lugar,
que también forman parte de la Comunidad indígena Sawhoyamaxa, y 3) visitar la
Comunidad indígena de Siete Horizontes, cuyos miembros están viviendo al costado
de la ruta Transchaco.
Sawhoyamaxa es una comunidad conformada por más de 80 familias provenientes
de nueve aldeas del Pueblo Enxet – Lengua: Massama Apxagkok (Loma Porá),
Elwátetkok (Maroma), Eknennakté Yannenpeywa (Ledesma), Kello Ateg (Naranjito),
Ekpawachawok (Diana), Llamaza Apak, Menduk Kwe, Yacu Kai y Kilómetro 16. El 6
de agosto de 1991 esta última reivindicó al IBR la legalización de una parte de sus
tierras tradicionales. La tierra solicitada se ubica alrededor de Sawhoyamaxa (Santa
Elisa) y es parte de la estancia Loma Porá, la cual abarca unas 61.000 hectáreas. La
estancia está dividida en dos propiedades cuyos dueños son las empresas Urbana
Inmobiliaria S.A. y Compañía Paraguaya de Engorde Novillos S.A.
Al llegar a la zona pudo constatar que ya había sido desmontada un área inmensa de
bosque. Además, encontró aproximadamente cien “changadores”, quienes habían
sido contratados para plantar pastura en la parte ya desmontada.
Antes de llegar a la zona reclamada por la Comunidad, el testigo hizo una visita a la
aldea indígena de Alwátétkok, ubicada en la estancia de Maroma. Previamente los
líderes de Comunidad Sawhoyamaxa habían denunciado al Parlamento la situación
laboral de los indígenas que vivían en esta aldea. En ese momento la aldea estaba
integrada por 78 personas, de las cuales cinco hombres y una mujer trabajaban en la
estancia. Ninguno sabía cuanto ganaba por mes. Según ellos, el dueño les paga cada
Navidad. Aparentemente trabajaban en forma “libre”, y reciben las siguientes
provisiones gratis cada semana: ½ kilo de locro, ½ kilo de fariña, ½ kilo de poroto,
½ kilo de sal y ½ kilo de yerba. También recibían los restos de los animales
faenados. Otras provisiones y vestido les eran entregados a crédito. Los indígenas no
sabían los precios de los artículos y provisiones que recibían. Según las entrevistas