-22una niña desaparecida en la “guinda de mayo”, en la cual desaparecieron
también Erlinda y Ernestina. Esta niña había vivido más de diez años en un
orfanato y el orfanato nunca le dio información a Pro-Búsqueda. Los jóvenes
desaparecidos en la “guinda de mayo” que ha encontrado Pro-Búsqueda
fueron localizados con vida, no encontraron ninguno que hubiese fallecido.
Una medida positiva que debería adoptar el Estado para facilitar la
reunificación de las familias sería crear una Comisión Nacional de Búsqueda.
A partir de 1999 lo han propuesto en tres ocasiones a la Asamblea Legislativa
y no ha sido aprobado. Tanto Amnistía Internacional como el Comité de los
Derechos de la Niñez han recomendado la creación de dicha comisión. El
testigo considera que teniendo la información que podrían proporcionar la
Fuerza Armada y algunos organismos humanitarios se podría encontrar diez o
doce niños más en un plazo muy breve. También los orfanatos deberían
proporcionar información.
No conoce de ningún caso en que una persona haya sido acusada por la
desaparición forzada de un niño o niña durante el conflicto armado; sin
embargo, existen documentos que contemplan nombres de personas y
lugares relacionados con la desaparición y entrega de diferentes niños. A
pesar de que ha cambiado el sistema de justicia y la integridad de algunos de
sus miembros, el proceso judicial en El Salvador es deficiente.
Las
recomendaciones de la Comisión de la Verdad sobre la reforma al sistema
judicial no han sido suficientemente cumplidas.
b)
propuestos por el Estado
4.
Ida María Gropp de García, ex Presidenta de la Aldea Infantil
SOS de Santa Tecla
Es de nacionalidad alemana, reside en El Salvador desde 1968. Además de
su trabajo como traductora, a partir de 1979 empezó a trabajar en la Aldea
Infantil SOS de Santa Tecla, ubicada en el Departamento de La Libertad. En
1982 fue electa presidenta de la junta directiva de dicha aldea. La visión de
las Aldeas Infantiles SOS era “proporcionar a todos los niños del mundo una
familia donde pu[dieran] crecer con respeto, amor y con responsabilidad”.
El 6 de junio de 1982 las señoras voluntarias de la Cruz Roja salvadoreña
llevaron a la Aldea de Santa Tecla a seis niños, con edades entre los veinte
días y ocho años. Según lo que el director de la Aldea comentó a la testigo,
las señoras de la Cruz Roja dijeron que los niños provenían de una zona de
Chalatenango en la cual se había dado un ataque de la Fuerza Armada, que
ésta los había encontrado solos y que se los habían entregado a la Cruz Roja,
pero no entregaron a la Aldea ningún documento con información sobre esos
niños. En la aldea tenían que llenar un cuestionario cuando llegaba un niño,
en el cual se dejaba constancia del estado de salud y si se tenía algún dato de
la familia. No se dio cuenta si esos niños hablaban de lo que les había
sucedido, pero sí supo que una de las niñas recordaba lo sucedido. Las
Aldeas se encargaban de registrar a los niños y niñas en las Alcaldías; cuando
no sabían el nombre del niño le daban un nombre y cuando no conocían la
fecha de nacimiento calculaban su edad.