42.
Debería recordarse, en este sentido, que el inspirador Libro Tibetano de los
Muertos se detiene en aconsejar acerca de la incorporación de los muertos en la vida,
para que, de este modo, los vivos puedan gradualmente prepararse para el pasaje a la
muerte; de hecho,- el libro recuerda,- que en cada segundo algo nace y algo muere
dentro nuestro y que esto es parte de nuestra propia existencia. En el libro se discute,
en cierto modo, la “conciencia universal” y se destaca que aquéllos que hayan, en vida
y en meditación, reconocido "la verdadera naturaleza del espíritu" están mejor
preparados para ver llegar el día de su pase a la muerte, a la liberación 52.
43.
El igualmente inspirador Libro Egipcio de los Muertos, a su vez, revela la
creencia de la vida después de la muerte y la “sustancia espiritual de los dioses”; para
los antiguos egipcios, la muerte era considerada más como el pasaje al mundo eterno
de los dioses, por lo que había cierta continuidad. Los vivos tenían un cuidado
particular con sus muertos para que éstos tuvieran una “eternidad feliz”. De allí los
elaborados ritos fúnebres, el proceso de momificación, para que los cuerpos se
preserven en buen estado para conservar el alma (y por lo tanto, evitar que
“desaparezcan para siempre”) y ser depositados delicadamente en cuartos fúnebres y
estar cuidados por los parientes del muerto53.
44.
La historia del pensamiento humano revela la durabilidad de la doctrina de la
supervivencia y la eternidad del espíritu, desde Platón a los tiempos modernos (por
ejemplo, Kant, Goethe); según el punto de vista de Scheler, creer en la inmortalidad
del espíritu guarda relación con la manera en que vivimos54. La importante actitud de
recordar, reingresar en el pasado, podría ofrecer intuiciones (Platón con su Phaedon)
para sobrevivir55.
45.
Al enfrentar a la muerte, las distintas actitudes colectivas pueden, de hecho, ser
detectadas no sólo en diferentes culturas sino que también en distintos momentos
históricos. En un estudio pionero, por ejemplo, sobre actitudes colectivas que enfrentan
a la muerte en el siglo XVII y XVIII, M. Vovelle destacó que eran en vano los intentos,
en aquel tiempo, de borrar la muerte de la mente humana ya que, hacia las últimas
década del siglo XVIII, la realidad de la muerte empezó a tener un espacio en el
pensamiento humano. Recordó el punto de vista de Robespierre acerca de que la
inmortalidad del alma no era más que un sueño, aunque seguía siendo una de las
concepciones más hermosas del espíritu humano56.
46.
Conforme a la jurisprudencia reciente de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, existen casos que tienen una relación directa con la existencia y la muerte,
como el caso Aloeboetoe y Otros (sentencia de 1991), Bámaca Velásquez (20002002), Bulacio (2003), “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros, 1999-2001),
Hermanos Gómez Paquiyauri (2004) y Masacre Plan de Sánchez (2004), entre otros.
Existen algunos casos, como Bámaca Velásquez, que encapsulan un ingrediente
52
. Cfr. El Libro Tibetano de los Muertos (Bardo-Thödol), (org. E.K. Dargyay), Madrid, EDAF, 1997 (reed.),
pág. 20-23, 38, 79, 170-171, 179-180 y 218-219.
53
. Cfr. El Libro Tibetano de los Muertos (Bardo-Thödol), (org. E.K. Dargyay), Madrid, EDAF, 2000 (reed.),
pág. 35, 41, 51, 99-100, 118, 125, 141, 145-147, 151, 156-157 y 163, y cfr. pág. 178-181.
54
. M. Scheler, Muerte y Supervivencia, op.cit.supra n.(27), pág. 58, 71-72, 74-75, 87-88 y 90.
55
. Ibid., pág. 62.
56
. M. Vovelle, Mourir autrefois, Paris, Gallimard/Julliard, 1990, pág. 207 y 223.
15
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