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P. Ricoeur señala oportunamente que "c'est dans notre capacité à maîtriser le cours du temps
que paraît pouvoir être puisé le courage de demander pardon"15; y evoca la reflexión de K.
Jaspers, para quien "l'instance compétente, c'est la conscience individuelle"16. En efecto, si
miramos con atención al mundo que nos circunda, en él encontraremos manifestaciones de la
conciencia humana universal en reconocimiento inequívoco de la relevancia de la búsqueda del
perdón. Permítome aquí referirme a ejemplos de dichas manifestaciones en distintos
continentes.
1.
Continente Americano (Colombia y Chile).
20.
Tal como fue señalado por la Corte Interamericana en la presente Sentencia sobre el
caso Gutiérrez Soler, en la audiencia pública del 10 de marzo de 2005, los integrantes de la
delegación del Estado demandado, al reiterar su reconocimiento de responsabilidad
internacional en el cas d'espèce17, en un momento memorable de la audiencia se pusieron de
pie y se acercaron a los Srs. Wilson y Ricardo Gutiérrez Soler, y pidieron perdón en nombre del
Estado de Colombia por los hechos que victimaron a Wilson Gutiérrez Soler y sus familiares en
el presente caso, a modo de contribuir, como fue expresado por la representación del Estado,
a la "dignificación" de la víctima y de sus familiares18.
21.
Otro ejemplo significativo encuéntrase en la presentación de los resultados de la labor
de la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Chile. Al dar al público el Informe final de la
Comisión, en marzo de 1991 (el cual planteó la necesidad de rehabilitación del honor de las
víctimas), el entonces Presidente de Chile (Sr. Patricio Aylwin) observó, en su discurso, que
era "la hora del perdón y la reconciliación", para mirar "hacia el futuro que nos une, más que al
pasado que nos separe", y agregó:
"(...) Hay que empezar por precisar quiénes son los ofendidos llamados a
perdonar y quiénes son los ofensores que han de ser perdonados. Yo no puedo
perdonar por otros; el perdón no se impone por decreto. El perdón requiere
arrepentimiento de una parte y de la otra generosidad. Cuando fueron agentes
del Estado los que ocasionaron tanto sufrimiento, y los órganos competentes no
pudieron o no supieron evitar o sancionarlos y tampoco hubo necesaria reacción
social para impedirlo, son el Estado y la sociedad entera los responsables, bien
sea por acción o por omisión. Es la sociedad chilena la que está en deuda con
las víctimas de las violaciones de los derechos humanos. (...) Por eso yo me
atrevo, en calidad de Presidente de la República, a asumir la representación de
la nación entera para, en su nombre, pedir perdón a los familiares de las
víctimas. Por eso también pido solemnemente a las fuerzas armadas y de orden
y a todos los que hayan tenido participación en los excesos cometidos que
hagan gestos de reconocimiento del dolor causado y colaboren para
aminorarla"19.
15
.
P. Ricoeur, La mémoire, l'histoire, l'oubli, op. cit. supra n. (...), p. 630.
16
.
Cf. ibid., p. 616.
17
.
Formulado anteriormente en su escrito del 09 de marzo de 2005.
18
.
Párrafos 104 y 59, y cf. párr. 92(a) de esta Sentencia.
19
.
P. Aylwin Azocar, "La Comisión de la Verdad y Reconciliación de Chile", in Estudios Básicos de
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