28
78.
Las reacciones ante el ataque armado fueron diversas. Algunos buscaron
seguridad en el momento inmediatamente, otros esperaron el anochecer para salir y un gran
número de personas decidió no abandonar el lugar. Los hombres que se retiraron creyeron
que no les harían daño a sus mujeres e hijos pequeños67. Sin embargo, aproximadamente las
8:00 am del 11 de diciembre de 1981 soldados uniformados ingresaron al cantón La Joya,
procediendo a asesinar a las personas que allí se encontraban68.
79.
En el informe de Tutela Legal del Arzobispado se narran las historias de
algunos sobrevivientes, las cuales coinciden con las declaraciones rendidas ante el Juzgado
Segundo de Primera Instancia de San Francisco Gotera entre 1990 y 1992. En dichas
declaraciones se indica lo que pudieron ver y escuchar mientras estaban escondidos en el
monte, las dificultades que tuvieron que atravesar en ese momento, el regreso a La Joya, la
ubicación de los cuerpos de sus familiares, y su posterior proceso de búsqueda de refugio69.
En general, estas narraciones reflejan que quienes quedaron con vida en La Joya se vieron
forzados a huir y evadir el operativo militar, arrastrándose en los montes y ocultándose en
las cuevas más cercanas por muchos días. Esas personas fueron espectadores de la
destrucción de sus hogares, sus familias y su gente. En repetidas ocasiones se indica que
los sobrevivientes pudieron escuchar los gritos y lamentos de las personas que estaban
siendo asesinadas70.
80.
Así por ejemplo, el señor Pedro Chicas Romero indicó que a su regreso
encontró en La Joya los restos de “aproximadamente unas doscientas personas, entre ellos
niños, mujeres y ancianos”. El señor Chicas Romero expresó que sólo pudo identificar a una
persona, pues los demás restos “estaban quemados y comidos por los zopilotes”. También
mataron animales que les pertenecían a la población71.
81.
La señora Lucila Romero Martínez narró que el 11 de diciembre de 1981 se
encontraba en su casa en la Joya, cuando escuchó que aterrizó un helicóptero, pudiendo ver
algunos soldados. Se escondió y pudo escuchar “balaceras y gritos de la gente diciendo que
no las mataran”. Se encontró con un niño que indicó que le habían matado a su familia.
Narró que no vio cuando mataron a la gente pero que escuchaba los lamentos y que oyó que
los soldados “decían que les metían un bote de crema en la boca a las muchachas”. Indicó
que en estos días, cuando buscaba comida “encontraba cadáveres”72. Agregó que vio “los
cadáveres de ocho personas, los cuales estaban en una casa, pero no sabe si los enterraron
o no” 73.
67
Tutela Legal del Arzobispado. Las ejecuciones masivas en el caserío El Mozote y otros sitios aledaños.
23 de julio de 1992 (Anexo A al escrito de los peticionarios de 11 de noviembre de 2002).
68
Tutela Legal del Arzobispado. Las ejecuciones masivas en el caserío El Mozote y otros sitios aledaños.
23 de julio de 1992 (Anexo A al escrito de los peticionarios de 11 de noviembre de 2002).
69
Tutela Legal del Arzobispado. Las ejecuciones masivas en el caserío El Mozote y otros sitios aledaños.
23 de julio de 1992 (Anexo A al escrito de los peticionarios de 11 de noviembre de 2002).
70
Tutela Legal del Arzobispado. Las ejecuciones masivas en el caserío El Mozote y otros sitios aledaños.
23 de julio de 1992 (Anexo A al escrito de los peticionarios de 11 de noviembre de 2002).
71
Declaración ampliatoria de Pedro Chicas Romero ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia de San
Francisco Gotera. 31 de octubre de 1990. Expediente judicial. (Anexo 2 al escrito de los peticionarios de 7 de julio
de 2006).
72
Declaración de Lucila Romero Martínez ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia de San Francisco
Gotera. 24 de enero de 1991. Expediente judicial. (Anexo 2 al escrito de los peticionarios de 7 de julio de 2006).
73
Declaración de Eustaquio Martínez Vigil y Lucila Romero Martínez. 14 de mayo de 1992. Expediente
judicial. (Anexo 2 al escrito de los peticionarios de 7 de julio de 2006).