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Tribunal considera pertinente resumir a continuación las partes relevantes de dichas
declaraciones:
a)
Testimonio del señor Fermín Ramírez, presunta víctima
Ha estado en tres centros Penales: la Granja Canadá, el Sector 11 de la Zona
18 y “el Infiernito”, en el cual se encuentra actualmente.
La celda donde se encontraba en el Sector 11 era de tres por dos metros, con
dos metros y medio de patio y un baño de metro y medio. Dicha celda sólo
tenía una ventana por donde recibía la comida, la cual era mala. Debido al
tamaño del lugar no era posible hacer ejercicios y únicamente podía salir 10
minutos los lunes. Durante dos años estuvo solo, pero posteriormente estuvo
con dos personas más y, como la celda sólo contaba con dos planchas, uno de
ellos tenía que dormir en el suelo.
En “el Infiernito” duerme en el Sector B4 y “puede vivir un poco más”. Debido
al calor no puede estar en la celda, pero tiene la posibilidad de pasar mucho
tiempo “al aire libre”. Hace una hora diaria de ejercicio. Sale al pasillo a
bañarse o a trabajar haciendo monederos y carteras, pero no le facilitan el
material, sino tiene que comprarlo. Las autoridades sólo proporcionan
cuadernos de estudio. El agua es muy poca. La comida está “muy mal”, por
lo que se enferma del estómago. Sin embargo, “la necesidad [lo] hace
comer”. Recibe tres comidas al día, de las cuales el almuerzo es la mejor; en
el desayuno le dan café, pan y, a veces, crema de harina; y en la cena le dan
frijoles, pan, cuatro tortillas y café. Últimamente las autoridades empezaron
a mejorar la comida.
Sufrió amenazas cuando estuvo en la Granja Canadá y en el Sector A “por el
delito que tra[ía]”. Sabía quiénes eran los autores de dichas amenazas.
Actualmente dichas amenazas se han moderado.
Antes de ser trasladado al Sector 11, estuvo en el Sector A con dos reclusos
de nombre Tomás Cerrate Hernández y Amilcar Cetino durante casi un año.
Hablaban de Dios y lo acercaron a las enseñanzas de la iglesia. Ahí se
hicieron muy amigos, compartían comida y le enseñaron cómo hacer carteras.
Posteriormente dichas personas fueron ejecutadas. Presenció sus ejecuciones
por televisión. Eso lo “paniqueaba” y “sólo pensaba en el momento de llegar
al lugar donde ellos pasaron”. Posteriormente a dichas ejecuciones, fue
trasladado al Sector 11 donde “empezó [su] vida corta” y sólo esperaba que
le llevaran a su familia para verla.
Padece de úlcera gástrica, por eso el café y la grasa le hacen daño. Ha sido
atendido dos veces en el Hospital San Juan de Dios, pero nunca le han hecho
ultrasonidos ni tomado rayos X. Le han dado recetas, pero no ha podido
comprar los medicamentos y en el centro de detención no se los proveen, aun
cuando existe una enfermería, pues no cuenta con medicinas especializadas.
Además, consideró que los medios de comunicación han hecho mucho daño a
su familia. La presión de la prensa y los diarios han hecho que se deprima y
pierda fuerza y han ocasionado a los miembros de su familia un trauma
psicológico.
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