todas las personas y todas las víctimas de violaciones de sus derechos, perpetradas tanto
por agentes estatales como por agentes no-estatales y clandestinos.
16.
En la trilogía de tragedias de La Orestíada de Ésquilo, la cadena de venganzas
privadas que afligían y victimizaban sus personajes sólo logró suspenderse o
interrumpirse con la emergencia (en la tercera pieza de la tríada) de diké, la
figura emblemática de la constitución de un tribunal penal, - con la identificación de las
partes (víctima y acusado), la instrucción del proceso el juicio justo (due process, procès
équitable), y la sentencia. La justicia correctiva o restaurativa se sobrepuso a la justicia
privada (la venganza), la respuesta racional a la reacción brutal, reconstruyendo de ese
modo el tejido social.
17.
En su Orestíada, un clásico literario de la antigua Grecia esencialmente sobre la
justicia, Ésquilo no capituló frente al espíritu de la tragedia, pues, en medio al intenso
sufrimiento humano, reveló su creencia en la ascensión ética; en Las Euménides, pieza
final (458 a.C.), ponderó Ésquilo que, al fin y al cabo, debían prevalecer, para el bien
común, el bien de todos, la razón y la persuasión de lo justo5. En Las Euménides, la
creación del tribunal del Areópago, - el primer del mundo clásico, - logró poner fin al ciclo
destructivo de las venganzas privadas, en medio a la ausencia, hasta entonces, de
instituciones públicas de justicia penal.
18.
Al final de la Orestíada, las Furias se encolerizaron con Atenea, pero ésta logró
persuadirlas en el sentido de la aceptación del veredicto y de su nuevo lugar como
"metoikoi benéficas de la ciudad", como "deidades tutelares del tribunal", como
Euménides (Bondadosas); de ahí la escena final del juicio de Las Euménides, la aclaración
del sentido de la justicia, el establecimiento de la diké como justicia legal6. La perenne
lección de la Orestíada de Ésquilo sigue actual y válida en nuestros días, en los
turbulentos final del siglo XX e inicio del siglo XXI. La trilogía trágica evolucionó del caos a
la ley de la polis, de la oscuridad a la luz, de la incomunicación al entendimiento, de las
venganzas de sangre a la justicia legal de la razón7.
19.
El ciclo de venganzas privadas de sangre, que consumirá a toda la familia, - al
heroico Agamemnón, a Clitemnestra, a Orestes (al final absuelto por el tribunal de
Atenea, pero también tragado por la violencia), - sólo tuvo fin con la instauración del
tribunal de justicia y la aserción del primado del Derecho sobre la fuerza bruta. Como
bien se ha señalado en relación con la Orestíada de Ésquilo, "la trilogía transforma la
oscuridad en luz, la túnica ensangrentada de Agamemnón en los atuendos festivos de la
procesión final (...) de Las Euménides"8. La comprensión de la tragedia griega puede
ayudarnos a "mitigar la presión que las formas modernas de la vida ejercen sobre
nosotros" (sin que esto implique en retorno indeseable al pasado), teniendo presente "la
.
W. Kaufmann, Tragedy and Philosophy, Princeton, University Press, 1992
[reprint], pp. 178, 183 y 190.
5
.
C. Rocco, Tragedia e Ilustración, Santiago/Barcelona, Edit. Andrés Bello, 1996, pp.
144, 203 y 207.
6
.
Ibid., pp. 47, 64-65, 184-185, 201, 204-205 y 214.
.
Ibid., p. 201.
7
8
6