119. Sin embargo, la memoria humana ha sobrevivido a una sucesión de brutalidades,
y hoy la conciencia humana ha despertado para el deber de memoria y el derecho de
memoria, en sus dimensiones tanto individual como social. Para este despertar ha
contribuido decisivamente la evolución del Derecho Internacional de los Derechos
Humanos en general (movida, como la de todo el Derecho, por la conciencia jurídica
universal), y la jurisprudencia de la Corte Interamericana en particular, sobre todo en sus
Sentencias en casos de gran densidad cultural, como, v.g. los casos Bámaca Velásquez
versus Guatemala (2000-2002) y Comunidad Moiwana versus Suriname (2005-2006), de
cuyas audiencias públicas me acuerdo como si hubieran ocurrido ayer. Ante la triste
condición humana, hay que seguir luchando por el primado de la memoria de las víctimas
sobre la crueldad humana.
120. En efecto, en las últimas décadas parece haberse despertado la conciencia
humana para el deber de memoria de las víctimas de brutalidades y atrocidades. Esto se
viene materializando mediante la construcción, en diferentes partes del mundo, de
memoriales, "sitios de conciencia", "museos pedagógicos", monumentos84. Varias veces
se ha sentido la necesidad de inscribir los trazos de la memoria en la piedra85, para que
resistan al pasar del tiempo. Estos esfuerzos o iniciativas de memorialización - en los
cuales se inserta el monumento "El Ojo que Llora" - buscan recordar y honrar a las
víctimas, meditar sobre las atrocidades del pasado (y la necesidad de que se asuma
responsabilidad por ellas), extraer de ellas lecciones para el presente y el futuro,
buscando asegurar que no más se repitan.
121. Favorecen efectivamente un espíritu más crítico y una mayor concientización
sobre hechos pasados, intentando evitar que los abusos y violaciones graves de los
derechos humanos vuelvan a ocurrir en el presente y el futuro. Aún así, - y tal como lo
revela el reciente ataque al monumento "El Ojo que Llora" en Lima, - las heridas del
pasado están todavía abiertas, no han cicatrizado. Muchas heridas toman un largo
tiempo, quizás décadas o generaciones, para cicatrizar. Es cierto que el cumplimiento del
deber de memoria es una forma de reparación simbólica a las víctimas (y sus familiares),
pero también es cierto que la preservación de la memoria colectiva ha enfrentado
dificultades hasta la fecha.
122. Entre tales dificultades, se han identificado algunas, como, por ejemplo: a) los
memoriales no garantizan que los abusos y atrocidades del pasado no vuelvan a ocurrir;
But the thing that I saw in your face
No power can disinherit:
No bomb that ever burst
Shatters the crystal spirit".
Reproducido in: G. Orwell, Lutando na Espanha, op. cit. supra n. (51), p. 384.
.
Como, v.g., los memoriales en Sudáfrica para las víctimas del apartheid, el museo
en memoria de las víctimas en la sede de la antigua ESMA (Escuela de Mecánica de la
Armada) en Argentina, el Parque de la Memoria en Buenos Aires/Argentina, el memorial
Terezín en la República Tcheca, el memorial y parque de la paz en Villa Grimaldi en Chile,
el memorial de los detenidos desaparecidos en el Parque Vaz Ferreira en el Cerro de
Montevideo/Uruguay, además del monumento "El Ojo que Llora" en Perú, entre otros.
84
.
S. Lindeperg y A. Wieviorka, Univers concentrationnaire et génocide - Voir, savoir,
comprendre, Paris, Éd. Mille et Une Nuits, 2008, p. 41.
85
36