Subyacente al razonamiento kantiano está el principio de la dignidad inherente a cada ser
humano, el cual marca presencia, en nuestros días, en todo el corpus juris del Derecho
Internacional de los Derechos Humanos33. Su preocupación fundamental es con la
protección de la dignidad humana, en toda y cualquier situación.
56.
Se puede de ahí extraer algunas ilaciones. En primer lugar, el imperativo kantiano
está siempre presente, cuando se trata de defender y preservar la dignidad de la persona
humana, la dignidad de su propia humanidad. En segundo lugar, incide él en todas las
esferas del relacionamiento humano, tanto en las relaciones de uno con agentes del
poder público o estatal, como con otros seres humanos, con particulares34. En tercer
lugar, puede ser invocado en la protección de cada persona humana aisladamente, así
como de grupos de personas amenazadas o lesionadas. Y, en cuarto lugar, puede ser
invocado en la salvaguardia de distintos derechos humanos a ser protegidos.
57.
En la concepción kantiana, el comportamiento (moral) del ser humano es guiado
por la razón, y no por interés propio o búsqueda de ventajas personales. Su imperativo
hipotético orienta a uno a alcanzar una determinada meta sin referencia a un valor
intrínseco, mientras que su imperativo categórico orienta a uno a escoger un curso de
acción de conformidad con el valor intrínseco de la meta a alcanzar35. Es precisamente
aquí que su actuar debe aspirar a que al mismo tiempo configure una ley universal
(supra). En razón de su humanidad, cada persona es un fin en sí misma, jamás un
medio, y debe así ser vista por los demás. El imperativo kantiano se reviste de un
profundo sentido humanista.
58.
E. Kant es clarísimo al advertir que el ser humano
"existe comme fin en soi, et non pas simplement comme moyen
dont telle ou telle volonté puisse user à son gré; dans toutes ses actions,
aussi bien dans celles qui le concernent lui-même que dans celles qui
concernent d'autres êtres raisonnables, il doit toujours être considéré en
même temps comme fin"36.
Su imperativo, - como él propio lo señala, - se extiende a todos los seres dotados de
razón, a toda la humanidad, que debe ser considerada como un fin en si misma37. Para
.
Para un estudio de dicho principio en relación con la Convención Europea de
Derechos Humanos, cf. B. Maurer, Le principe de respect de la dignité humaine et la
Convention Européenne des Droits de l'Homme, Paris, Éd. CERIC/Univ. d'Aix-Marseille,
1999, pp. 7-491.
33
.
Cf., en este sentido, A. Clapham, Human Rights Obligations of Non-State Actors,
Oxford/Florence, Academy of European Law (European University Institute)/Oxford
University Press, 2006, pp. 545-546.
34
.
E. Kant, Fondements de la métaphysique des moeurs (1785), Paris, Libr.
Delagrave, 1999, pp. 15, 43 y 47.
35
.
36
Ibid., p. 148, y cf. p. 150.
.
Ibid., p. 153. Según Kant, "quand quelqu'un déshonore l'humanité d'un autre
homme, c'est comme s'il enlevait toute valeur à la sienne propre, et c'est comme s'il la
dégradait"; E. Kant, Leçons d'éthique (1775-1780), Paris, Livr. de Poche/Classiques de
Philosophie, 1997, p. 335.
37
17