b) ni siempre ha habido consenso sobre la inclusión de nombres de víctimas en
memoriales (v.g., la búsqueda de identificación de "víctimas inocentes"); c) ni siempre la
memoria histórica es más aguda poco después de la ocurrencia de los hechos violatorios
de los derechos humanos (puede ocurrir que se torne más aguda con el pasar del
tiempo); d) la percepción de hechos pasados se altera con el pasar del tiempo; y e)
todavía no hay mucha claridad en cuanto a la correlación entre la memorialización de
atrocidades pasadas y la creación de un Estado de Derecho estable en sociedades
democráticas86 (en los términos de los tratados de derechos humanos).
123. El reciente ataque al monumento "El Ojo que LLora" en Lima no ha sido el único
del género en los últimos tiempos. Ha sido precedido por otros, y seguido por tres más,
en el curso del presente año de 2008, todos igualmente de conocimiento público y
notorio. El 05.06.2008, el memorial Belower Wald, erigido en memoria de las víctimas de
un campo de concentración (de Sachsenhausen, al final de la II guerra mundial), y
situado en el Estado oriental de Brandenburg en Alemania, fue atacado, tal como lo había
sido anteriormente en 200287. El 09.11.2008, también fue atacado un memorial de piedra
en la ciudad de Frankfurt an der Oder, construido en honor a la memoria de las víctimas
de la persecución contra los judíos (en la destrucción de un templo en la Kristallnacht en
1938)88.
124. El 10.04.2008, el Memorial del Genocidio en Ruanda también fue atacado. Dicho
memorial, - en el Gisozi Genocide Memorial Centre, en la ciudad de Kigali en Ruanda, había sido inaugurado en abril de 2004, con ocasión del décimo aniversario de la tragedia
del genocidio en Ruanda. El memorial pasó a abrigar los restos mortales de 250 mil, del
total de más de 800 mil víctimas, del genocidio de 1994 en Ruanda; aún así, viene de ser
atacado, por primera vez, el 10.04.2008, durante una vigilia organizada en memoria de
las víctimas de la referida tragedia89. Dichos ataques a memoriales en honor de la
memoria de víctimas de atrocidades, en diferentes parques del mundo, levantan
interrogantes sin duda inquietantes.
125. La memoria incomoda, y aún así hay que cultivarla. La memoria nos persigue, y
aún así hay que convivir con ella. Más que esto, hay que luchar por ella. Los sentimientos
de odio y de venganza son difíciles de erradicar90, como se desprende de La Orestíada de
Ésquilo. La memoria colectiva busca, en lugar de la venganza, da realización de la
justicia, en honor a los victimados91. La preservación de la memoria requiere conciencia y
.
Cf. S. Brett, L. Bickford, L. Sevenko y M. Rios, Memorialization and Democracy:
State Policy and Civic Action, Santiago de Chile, FLACSO/ICTJ, 2007, pp. 1-32.
86
.
DW-World.de Deutsche Welle, 06.06.2008, p. 1.
.
In: Der Spiegel, 10.11.2006, pp. 1-2.
.
In: Afrol News, 11.04.2008, pp. 1-2; Afriquenligne, 11.04.2008, p. 1.
87
88
89
.
En nada sorprende que el problema del mal ha siempre marcado presencia en la
trayectoria del pensamiento filosófico (cf., inter alia, R.J. Bernstein, El Mal Radical - Una
Indagación Filosófica, Ed. Lilmod, Buenos Aires, 2005, pp. 15-327) así como teológico
(cf., inter alia, M. Neusch, L'énigme du mal, Paris, Bayard, 2007, pp. 7-193).
90
.
C. Fournet, The Crime of Destruction and the Law of Genocide - Their Impact on
Collective Memory, Aldershot, Ashgate Publ., 2007, p. 148, y cf. pp. 75-81 para la
91
37