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Franclin Cuarán Muchavisoy entregó dos videocasetes, uno de los cuales fue
presentado ante la Corte durante la audiencia, así como copia de quince
documentos13.
25.
Los representantes de los familiares de las víctimas presentaron nuevamente
documentos de soporte de gastos para sustentar las peticiones formuladas junto con
su escrito de alegatos finales, así como dos documentos adicionales14. Además,
dichos representantes presentaron, de conformidad con la Resolución del Presidente
del 24 de abril de 2002, las declaraciones rendidas por escrito ante notario público
de Blanca Flor Rojas, Bladimir Cerón Rojas, María Adelina López, Carmen Leonor
Pantoja López, Jaime Pantoja López, Luis Edmundo Pantoja Ordóñez, Carmen Cuarán
Muchavisoy, Doris Silvia Cuarán Muchavisoy y Umberto Enrique Cuarán Muchavisoy
(supra párrs. 5 y 7)15, cuya síntesis se formula a continuación:
a)
Luis Edmundo Pantoja Ordóñez, hermano de Artemio Pantoja Ordóñez.
Mantenía una relación muy cercana con la víctima por su parentesco y por haber
trabajado juntos en construcción. El 23 de enero de 1991 un amigo le avisó de la
muerte de su hermano. Cuando llegó al hospital para verificarlo, los policías le
impidieron ingresar por la puerta principal, le preguntaron “si iba a ver al
guerrillero”, lo golpearon con la culata de un arma y le dieron a entender que le iban
a disparar.
El día del sepelio habían hombres, a quienes reconocieron como
miembros de la policía, que desde los segundos pisos de las casas tomaban
fotografías. Después del entierro, miembros de la policía iban a su casa y la
vigilaban. En ese tiempo no salía solo a la calle, por miedo. Cuando los policías lo
veían le pedían que se identificara, tiraban su cédula al suelo y lo insultaban. Tenía
temor de que le hicieran algo como a su hermano, por lo que denunció el asunto
ante la Procuraduría. El Procurador lo acompañó a una cita con el Comandante de la
Policía, Pedro Pablo Linares, quien se refirió a su hermano como la “oveja negra” de
la familia por ser supuestamente guerrillero. El Procurador advirtió al Comandante
que lo que le ocurriera al declarante sería responsabilidad de éste último, y desde
entonces no lo volvieron a molestar.
El hecho de que la policía indicara que su hermano era guerrillero, a pesar de que
era conocido como una persona trabajadora, ha afectado a su familia y, en su caso,
ha repercutido en su trabajo, pues ninguna dependencia del gobierno lo volvió a
contratar. Ante la impunidad en que se encuentran los hechos, para las autoridades
su hermano y su familia siguen siendo guerrilleros.
El testigo siente rabia,
indignación y dolor porque aún no se han castigado a los culpables, a pesar de que
se sabe quiénes son. Las autoridades no castigan estos hechos y lo que hacen es
trasladar a los policías de lugar de trabajo, para hacer creer que los castigaron.
Nunca lo han citado a declarar en las investigaciones por la muerte de su hermano y
dado que el caso se trasladó a Bogotá, le es difícil averiguar el estado del proceso.
13
Cfr. expediente de tramitación de la fase de reparaciones del Caso Las Palmeras, Tomo II, folios
369 a 412.
14
Cfr. expediente de tramitación de la fase de reparaciones del Caso Las Palmeras, Tomo II, folios
475 a 476; y expediente de prueba recibida durante la etapa de reparaciones del Caso Las Palmeras,
denominado “Nueva relación de gastos de la Comisión Colombiana de Juristas presentada junto con su
escrito de alegatos finales”, folios 3569 a 4415.
15
Cfr. expediente de prueba recibida durante la etapa de reparaciones del Caso Las Palmeras, folios
2025 a 2055.
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