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en México, que Manfredo Velásquez fue desaparecido por un escuadrón especial, bajo
el mando del Capitán Alexander Hernández, cumpliendo órdenes directas del General
Gustavo Álvarez Martínez (testimonio de Zenaida Velásquez).
109. El oficial Hernández afirmó que jamás recibió orden alguna para detener a
Manfredo Velásquez y que ni siquiera trabajó en el área operativa policial (testimonio
de Alexander Hernández).
110. El Gobierno recusó, con base en el artículo 37 del Reglamento, a Zenaida
Velásquez por ser hermana de la presunta víctima, lo que en su opinión la hace tener
interés directo en el resultado del juicio.
111. La Corte, por unanimidad, rechazó la recusación formulada, porque consideró
que la circunstancia de que la testigo fuera hermana de la víctima no bastaba para
inhabilitarla, reservándose el derecho de apreciar esa declaración.
112. El Gobierno arguyó que las declaraciones de la testigo son irrelevantes, ya que
las mismas no se concretan al hecho investigado por la Corte y lo que expresó sobre el
secuestro de su hermano no le consta personalmente sino de oídas.
113. El exintegrante de las Fuerzas Armadas que dijo pertenecer al grupo que
practicaba secuestros, manifestó a la Corte que, aunque él no intervino en el secuestro
de Manfredo Velásquez, el Teniente Flores Murillo le comentó cómo había sido. Fue
secuestrado, según este testimonio, en el centro de Tegucigalpa en un operativo en
que participó el Sargento José Isaías Vilorio, unos señores de seudónimos Ezequiel y
Titanio y el mismo Teniente Flores Murillo. El Teniente le relató que a Ezequiel se le
disparó el arma e hirió a Manfredo en una pierna, ya que hubo lucha; el secuestrado
fue llevado a INDUMIL (Industrias Militares) y torturado; luego trasladado a manos de
los ejecutores quienes, por orden del General Álvarez, Jefe de las Fuerzas Armadas, se
lo llevaron de Tegucigalpa y lo mataron con puñal y machete. Su cuerpo fue
desmembrado y los restos enterrados en lugares diferentes (testimonio de Florencio
Caballero).
114. El actual Director del Servicio de Inteligencia manifestó que José Isaías Vilorio
fue archivador de la DNI. Dijo no conocer al Teniente Flores Murillo y afirmó que
INDUMIL nunca ha servido como centro de detención (testimonio de Roberto Núñez
Montes).
115. Un testigo afirmó que fue apresado el 29 de septiembre de 1981 por cinco o
seis elementos que se identificaron como miembros de las Fuerzas Armadas, quienes
lo trasladaron a las oficinas de la DNI. De ahí se lo llevaron vendado en un carro a un
lugar desconocido donde fue torturado. El 1º de octubre de 1981, mientras estaba
detenido, lo llamó, a través del hueco de una cerradura faltante en la puerta hacia una
pieza vecina, una voz quejumbrosa y adolorida y le dijo que era Manfredo Velásquez y
le pidió ayuda. Según su testimonio, en ese momento entró el Teniente Ramón Mejía,
quien al verlo de pie lo golpeó, pese a que él dijo que se había levantado por estar
cansado. Agregó que, posteriormente, el Sargento Carlos Alfredo Martínez, con quien
hizo amistad en el bar en el que el testigo trabajaba, le dijo que a Manfredo Velásquez
lo habían entregado a los agentes del Batallón 316 (testimonio de Leopoldo Aguilar
Villalobos).
116. El Gobierno afirmó que la declaración de este testigo "no merece entera fe
porque hay pormenores que no deben desestimarse, como es el hecho de haber dicho