5
7.
Que para garantizar efectivamente los derechos consagrados en la
Convención Americana, el Estado Parte tiene la obligación, erga omnes, de proteger
a todas las personas que se encuentren bajo su jurisdicción1.
8.
Que de las declaraciones ante la Corte (supra Vistos 5 y 6) de los señores
Wilson y Ricardo Gutiérrez Soler en la audiencia pública de 10 y 11 de marzo de
2005, así como de los alegatos sobre reparaciones y costas presentados por la
Comisión Interamericana y los representantes en la referida audiencia pública, se
desprende que los señores Wilson y Ricardo Gutiérrez Soler, así como sus familiares,
han experimentado una serie de hostigamientos, detenciones, amenazas y
agresiones. Por tanto, esta Corte considera prima facie que dichas personas se
encuentran en una situación de “extrema gravedad y urgencia”.
9.
Que el Estado debe adoptar de forma inmediata las medidas necesarias para:
a) proteger la vida, integridad personal y libertad personal del señor Ricardo
Gutiérrez Soler y su familia, a saber: su madre, la señora María Elena Soler de
Gutiérrez; sus hijos, Luisa Fernanda Gutiérrez Reyes, Paula Camila Gutiérrez Reyes,
Leonardo Gutiérrez Rubiano, Leydi Caterin Gutiérrez Peña, Sulma Tatiana Gutiérrez
Rubiano, Ricardo Alberto Gutiérrez Rubiano y Carlos Andrés Gutiérrez Rubiano; y la
señora Yaqueline Reyes; y b) proteger la vida, integridad personal y libertad
personal del señor Wilson Gutiérrez Soler y su hijo Kevin Daniel Gutiérrez Niño, en
caso de que estos últimos regresen a Colombia.
10.
Que este Tribunal ha sostenido que el derecho a la vida es fundamental en la
Convención Americana, por cuanto de su salvaguarda depende la realización de los
demás derechos. Al no ser respetado el derecho a la vida, todos los demás derechos
desaparecen, puesto que se extingue su titular. Los Estados tienen la obligación de
garantizar la creación de las condiciones que se requieran para que no se produzcan
violaciones de ese derecho básico y, en particular, el deber de impedir que sus
agentes atenten contra él2.
11.
Que el derecho a la integridad personal es de tal importancia que la
Convención Americana lo protege particularmente al establecer, inter alia, la
prohibición de la tortura, los tratos crueles, inhumanos y degradantes y la
imposibilidad de suspenderlo durante estados de emergencia3.
1
Cfr., inter alia, Caso Pueblo Indígena de Sarayaku. Medidas Provisionales. Resolución de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos de 6 de julio de 2004, considerando décimo; Caso Diarios “El
Nacional” y “Así es la Noticia”. Medidas Provisionales. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos de 6 de julio de 2004, considerando duodécimo; y Caso Pueblo Indígena Kankuamo. Medidas
Provisionales. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 5 de julio de 2004,
considerando undécimo.
2
Cfr. Caso “Instituto de Reeducación del Menor”. Sentencia de 2 de septiembre de 2004. Serie C
No. 112, párr. 156; Caso de los Hermanos Gómez Paquiyauri. Sentencia de 8 de julio de 2004. Serie C No.
110, párr. 128; Caso Myrna Mack Chang. Sentencia de 25 de noviembre de 2003. Serie C No. 101, párr.
152; y Caso Juan Humberto Sánchez. Sentencia de 7 de junio de 2003. Serie C No. 99, párr. 110.
3
Cfr. Caso “Instituto de Reeducación del Menor”, supra nota 2, párr. 157; artículos 5 y 27 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents