12 estrategia del Estado para expulsar a sus comunidades de sus tierras. Ella también fue víctima de amenazas. Un guarda disparó contra el automóvil en el cual se encontraba la testigo y la hirió, supuestamente porque estaba siguiendo a un ladrón. El día de la detención del señor Alfredo López Álvarez, fue a la casa de ese señor y vio que el automóvil estaba destapado y con las llantas ponchadas, la bodega de herramientas y la casa estaban abiertas, había destrozos en los pisos, colchones, muebles y el cielo raso. Cuando ella estaba en la casa, salían personas que se llevaban algunos papeles. Luego, junto con la señora Teresa Reyes Reyes, emprendieron una búsqueda del señor Alfredo López Álvarez, a quien encontraron horas después detenido en la Fiscalía, aparentemente golpeado, porque tenía las manos hinchadas. b) Alfredo López Álvarez, presunta víctima Al momento de su detención desempeñaba los cargos de coordinador del Comité Pro Defensa de la Tierras de Triunfo de la Cruz (CODETT), como tesorero de la Confederación de Pueblos Indígenas y Vicepresidente de OFRANEH. El 26 de abril de 1994 fue interceptado por elementos de la Seguridad de Tela y llevado al departamento de investigación militar para ser investigado por posesión de droga y por la problemática de la tierra. Mencionó que el 27 de abril de 1997 se dirigió a Tela con un mecánico, que no pudo arreglar el vehículo que utilizaba para los menesteres de la comunidad. Al llegar al pueblo, cuando iban a bajar del vehículo, grupos armados rodearon el automóvil; sacaron al mecánico y al testigo y los tiraron al suelo boca abajo, poniéndoles los pies sobre la cabeza y la espalda. Los agentes de la Dirección de Investigación Criminal de Tela los esposaron, sin presentarles ninguna orden judicial, y los llevaron a las oficinas de la DIC. Ahí fue sometido a una detallada inspección física, para lo cual un agente policial asignó otro recluso que estaba detenido, y posteriormente fue interrogado y coaccionado para reconocer como suyos dos paquetes que le fueron presentados. Necesitaba que le “aflojaran los grilletes porque tenían aprisionadas las muñecas, estaba sangrando”. No le permitieron comunicarse con ningún abogado ni con familiares. Rindió declaración indagatoria en presencia de la secretaria del Juzgado de Letras Seccional de Tela, tras 24 horas de hallarse detenido; cinco días después firmó un poder al abogado Víctor Manuel Vargas Navarro. Las condiciones de detención en el Centro Penal de Tela eran degradantes. En un cuarto diseñado para albergar a 40 personas convivían 300 reclusos condenados y con prisión preventiva y no se contaba con atención médica. En este centro penal inicialmente se le permitió hablar en su idioma materno, con algunas limitantes, pero al final le fue totalmente prohibido. A raíz de las denuncias en contra del director del centro penitenciario se formó el Comité para la Defensa de los Derechos de los Reclusos (en adelante “CODIN”); el señor López Alvarez fue electo vicepresidente de ese Comité. Por su participación en esta organización fue trasladado a la Penitenciaría Nacional de Támara, sin advertencia alguna. En el nuevo centro penal la situación empeoró. La lejanía de sus familiares impedía que éstos lo visitaran, no había asistencia médica, el área del reclusorio era más reducida y no contaba con letrinas. Durante su detención, la comunidad garífuna permaneció en un estado vulnerable. Varios proyectos se perdieron, incluyendo la instalación de una biblioteca pública y la construcción de un centro de capacitación y alfabetización de ancianos. Aun después de ser liberado, su familia, su comunidad y él mismo han sido hostigados.

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