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También presentaron al Parlamento un pedido de expropiación de las tierras
reclamadas a favor de la Comunidad. En esa oportunidad la Comisión de Derechos
Humanos y Asuntos Indígenas del Congreso dictaminó en contra de la solicitud de
expropiación, y al saber que la iban a rechazar en el plenario, la retiraron. Los
miembros de la Comunidad sintieron que a los parlamentarios no les interesaba el
tema. Eso fue muy triste.
El Presidente del Instituto Paraguayo del Indígena les había ofrecido otras tierras sin
especificar cuáles, no era serio su ofrecimiento y nunca presentó ningún documento.
Además, los miembros de la Comunidad sentían una identificación plena con las
tierras de Sawhoyamaxa y no podían cambiar “así porque sí” las tierras donde
vivieron sus padres, sus abuelos. Según el testigo las tierras que solicitan los
miembros de la Comunidad son las que sus ancestros usaban para cazar y son las
mejores, las únicas que todavía tienen monte y otras condiciones importantes para
que puedan vivir, como agua. Las tierras reclamadas tienen mucho significado para
los miembros de la Comunidad porque antes les pertenecían, y todavía tienen rastros
de sus abuelos, incluso allí están enterrados muchos de sus antepasados.
En el año 1994 los miembros de la Comunidad consiguieron que un juez dictara una
medida de no innovar, pero ésta no fue respetada y 1.200 hectáreas de bosque se
perdieron. Sólo después de un año se logró detener el desmonte.
En 1999 el Presidente de la República declaró en estado de emergencia a la
Comunidad Sawhoyamaxa por falta de tierra propia, lo que los hizo pensar que
tendrían el apoyo del Parlamento para que estudiara un nuevo proyecto de
expropiación, que era la única vía que les quedaba después de agotar los trámites en
otras instancias. Esta fue la segunda vez que presentaron una solicitud de
expropiación al Congreso. En esta ocasión, la Cámara de Senadores, luego de un año
de estudio, volvió a rechazar el pedido. Esto entristeció a la Comunidad.
El principal reclamo de la Comunidad ha sido el de las tierras y a partir de ahí
solucionar los otros problemas de salud, educación y alimentación. Los miembros de
la Comunidad exigen mucho a su líder para que no descuide a la Comunidad y el
líder debe estar atento a lo que ocurre.
b.
Declaración del señor Leonardo González, líder de la Comunidad
indígena Sawhoyamaxa y presunta víctima
Desde hace cuatro años es líder de la segunda aldea de la Comunidad conocida como
“Km.16”, ayudando a Carlos Marecos, líder principal. Tiene la responsabilidad de
trabajar con aproximadamente dieciséis familias, quienes son los pilares de lucha por
la reivindicación de sus tierras tradicionales. Desde hace más de quince años el
asentamiento de esta aldea se encuentra al costado de la ruta Pozo Colorado –
Concepción a la altura del Km. 392. El testigo recuerda que cuando vivía con sus
padres en la estancia Loma Porá, sus tíos vivían al costado de la ruta en “Km. 16”, e
incluso sus abuelos murieron ahí.
Existen varias familias miembros de la Comunidad dispersas en estancias vecinas
como Naranjito, Diana y otros. Cuando consigan sus tierras todas las familias se
reunirán. En las tierras que solicitan los miembros de la Comunidad Sawhoyamaxa
vivieron sus antepasados y muchos de los ancianos que aún viven. En el lugar