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B)
PRUEBA TESTIMONIAL
34.
El 10 de junio de 1998, la Corte recibió las declaraciones del señor Suárez
Rosero y de los testigos en el presente caso. La Corte pasa a resumir las partes
relevantes de éstas.
a.
Declaración del señor Rafael Iván Suárez Rosero
Antes de su arresto ganaba S/.700.000,00 (setecientos mil sucres)
mensuales. Realizó estudios durante un año en una compañía llamada
“Special Control Airport”, por los cuales pagaba S/.500.000,00 (quinientos mil
sucres) mensuales; su única actividad ha sido como agente de seguridad
aeroportuaria. No tiene preparación específica para desarrollar otro oficio.
Todavía se encuentra pendiente un recurso de apelación que interpuso contra
la sentencia condenatoria en su caso. El mal trato que se le dio durante su
encarcelamiento le causó graves consecuencias psíquicas y físicas. Tiene una
hija, nacida el 10 de febrero de 1994, que fue concebida durante su
encarcelamiento debido a los problemas de salud de su esposa. Su reclusión
le produjo una úlcera que fue curada parcialmente gracias a un tratamiento
que le costó el equivalente a US$ 500,00 (quinientos dólares de los Estados
Unidos de América). También sufrió la ruptura del tabique y la quijada a raíz
de una golpiza que le dio la policía el día de su ingreso al Regimiento de
Quito. Con respecto a la quijada, le aplicaron una terapia y respecto del
tabique le recomendaron una operación, la cual no fue realizada por su
elevado costo. Durante todo el período de su detención, sintió confusión,
incertidumbre, impotencia y gran sufrimiento. Con el fin de sanear su
condición mental ha asistido por once meses a sesiones semanales con una
psicóloga. Su esposa también sufrió mucho durante su detención, afrontó
sola su embarazo, con el agravante de su discapacidad motriz, crió a su hija
sin la presencia del padre durante los dos primeros años de vida, fue
humillada en los Tribunales y vivió una situación de angustia y temor
permanentes. Ella también recibe tratamiento psicológico, sobre una base
quincenal. Durante su encarcelamiento, varios compañeros de trabajo le
donaron parte de sus sueldos; además, contaban con el sueldo de su esposa,
quien trabajó en un colegio de Quito. También recibían ayuda de sus
respectivas familias. Él pintaba y vendía separadores y pan en su pabellón.
Sin embargo, sus recursos no les alcanzaban para sufragar las necesidades de
su hija recién nacida. Al recuperar su libertad, tuvo que reiniciar su vida.
Respecto de la señora Margarita Ramadán Burbano, le fue muy difícil volver a
convivir con ella, debido a las situaciones que ambos atravesaron. Tuvo que
aprender a ser padre a tiempo completo y su hija tuvo que superar el miedo a
que su padre la abandonara. No quiso regresar a su trabajo por temor a ser
detenido nuevamente de producirse algún evento relacionado con narcóticos.
Trabajó un tiempo en una fábrica de utensilios con gente que conocía su
situación y confiaba en él; intenta poner una empresa con un primo y está
administrando un conjunto habitacional. A raíz de sus antecedentes, le fue
denegada la petición de comprar veinte dólares en el banco del Ecuador, lo
cual le produjo gran inseguridad y humillación.
b.
Testimonio de Ana Burbano de Ramadán, suegra del señor Rafael
Iván Suárez Rosero