cableado eléctrico está expuesto, con muchos aparatos eléctricos (TVs y abanicos) conectados y encendidos. No hay camas y colchones suficientes y la Administración no provee uniformes, calzados, ropas de cama, toallas, material de higiene y de limpieza individualizado. Cuando llueve, hay goteras y filtraciones en los pabellones. Los espacios son muy reducidos y los internos duermen hacinados sin condiciones mínimas de higiene. No hay ventilación adecuada o incidencia de sol suficiente, por lo tanto los malos olores y el calor en los pabellones son muy intensos. Hay una exigua cantidad de extinguidores de incendio. El riesgo a la integridad personal y a la vida tanto de los detenidos como de los pocos funcionarios es inminente. La presencia de ‘chaveiros’ sigue siendo habitual y continúan con la función de “mantener el orden” en los pabellones; iv. El pabellón llamado “Galpão” es una especie de bodega, con techo alto, donde los presos viven y duermen todos juntos en el piso. Algunos presos tienen celdas individuales construidas por ellos mismos, como huecos en las paredes de esa bodega; v. El pabellón “Minha Cela Minha Vida” es, en efecto, muy similar a una favela, donde los internos construyeron mini celdas con dos pisos y las aguas negras circulan sin tratamiento. En cada celda viven de uno a tres internos y en esos espacios permanecen prácticamente todo el tiempo. También cocinan y comen dentro de las celdas. Los baños de las celdas ‘de abajo’ son privados; mientras que los internos que viven y duermen en el ‘segundo piso’ todos comparten un baño común; vi. Los internos amenazados de muerte están encerrados las 24 horas del día en un espacio sin ventilación, no cuentan con camas ni cualquier otro mueble. 5. A su vez, en el PAMFA, la delegación de la Corte visitó las celdas de aislamiento, el espacio LGBT (pabellón J), la enfermería y el pabellón A, y observó las siguientes situaciones: vii. La enfermería se encuentra en buenas condiciones, con medicamentos disponibles y funcionarios trabajando. Sin embargo, en los pabellones de los presos se percibe una situación de hacinamiento y sobrepoblación muy preocupante, incluso en las celdas de aislamiento (“seguro”), con un número de 60 a 200 internos en espacios muy reducidos, deteriorados, con falta de ventilación e iluminación y filtración por las paredes y techo. No hay separación entre internos condenados y procesados, tampoco hay secciones distintas para personas mayores y en cumplimento de medidas de seguridad. Además, los internos reportaron que no se les permite salir de las celdas; viii. De manera general, no hay ventilación, iluminación natural o incidencia de sol en las celdas. Así como en PJALLB, no hay camas y colchones suficientes y la Administración no provee uniformes, calzados, ropas de cama, toallas, material de higiene y de limpieza. Además, no hay un programa de combate al incendio y los extinguidores de incendio son insuficientes. ix. La llamada “celda LGBT” está ubicada detrás de un pabellón con más de 200 internos. Para poder llegar a la celda, fue necesario retirar a todos los internos de ese pabellón. La celda tiene dimensiones muy reducidas, y unas seis personas viven en ese espacio. Toda esa área del PAMFA es muy similar a lo verificado en el PJALLB, respecto a lo que internos, representantes de los beneficiarios y del Estado llamaron “favelización” de los espacios comunes y de vivienda. Se puede observar que el 3

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