35.
El 18 de octubre de 2000, con base en denuncias presentadas por la señora Acosta ante
el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales de Nicaragua (MARENA), la Procuraduría para la
Defensa del Medio Ambiente y los Recursos Naturales informaron al señor PT que se recibió una
denuncia en su contra por parte del MARENA por obstaculizar e impedir la entrada a los Cayos
Perlas, principalmente al Cayo Crawl, en el desarrollo del “Proyecto de Conservación de la
Tortuga Carey” de la ONG Wildlife Conservation Society (WCS). De acuerdo al comunicado del
Ministerio, la denuncia fue motivada por la imposición de restricciones ilegales a la observación
y protección de los nidos de la tortuga carey en la zona. El Ministerio exhortó a PT a cumplir con
los ordenamientos jurídicos aplicables so pena de sanciones administrativas, civiles y penales 32.
36.
El 30 de enero de 2002 la señora Acosta inició –en representación de las comunidades de
Monkey Point y Rama– otro proceso contra PT, mediante la presentación de una querella de
restitución y amparo ante el Juzgado de Distrito de lo Civil de Bluefields, alegando que aquél
había puesto a varios hombres armados en la tierra comunal de la Comunidad de Punta Aguilar
(de Águila/Cane Creek). El 6 de febrero de 2002 dicho Juzgado notificó el inicio de
procedimiento en relación con la demanda de interdicto de querella y le ordenó abstenerse de
seguir perturbando la propiedad (ofreciendo ventas de los lotes, entre otras) mientras se
ventilara el litigio33.
37.
Es un hecho no controvertido que el 16 de marzo de 2002 los representantes de las
comunidades de Laguna de Perlas, Awas, Raitipura y Halouver otorgaron un poder general
judicial a la señora Acosta, tal como era de conocimiento público, para la representación de sus
intereses con respecto a una demanda de restitución de 80 manzanas de un territorio reclamado
por pueblos indígenas, cuya propiedad era ostentada por el señor PMF, socio de PT34.
B. El homicidio35 del señor Francisco José García Valle
38.
El 8 de abril de 2002 la señora María Luisa Acosta Castellón encontró a su esposo, el
señor Francisco José García Valle, muerto en su domicilio36. El señor García Valle tenía 44 años
de edad, daba clases en universidades y era propietario de un almacén de telas, de una
carpintería y tapicería y de una funeraria. La señora Acosta y su esposo residían en el Barrio
San Rosa de la ciudad de Bluefields, junto con los dos hijos de ella: Ana María Vergara Acosta y
Álvaro Arístides Vergara Acosta. El señor García Valle era hijo de la señora María Leonor Valle
Estrada (conocida como Leonor del Carmen Valle de García) y del señor Rodolfo García Solari.
39.
A las 10:50 pm de ese día 8 de abril de 2002, la Policía Nacional recibió una llamada
anónima en la que se le informaba que, en la casa de la señora Acosta y de su esposo, se
32
Cfr. Comunicado de la Procuraduría para la Defensa del Medio Ambiente y los Recursos Naturales del Ministerio del Ambiente y los
Recursos Naturales, 18 de octubre de 2000 (expediente de prueba, ff.95 y 96).
33
Cfr. Cédula Judicial de fecha 6 de febrero de 2002, del Juzgado de Distrito de lo Civil de Bluefields (expediente de prueba f. 98).
34
Cfr. Poder General Judicial a favor de María Luisa Acosta Castellón folio 13 del protocolo no. 2 de la abogada y notaria pública
Gloria Elena Mangas Mairena, 16 de marzo de 2002 (expediente de prueba, ff. 100 a 103).
35
El proceso fue abierto por el delito de “asesinato”. En los términos del Código Penal nicaragüense entonces vigente, el término
“asesinato” equivalía a homicidio calificado.
36
Según la declaración de María Luisa Acosta, el lunes 8 de abril de 2002 alrededor de las 8:30 pm, ella llegó a su casa después de
dar una charla sobre su trabajo con los pueblos indígenas en la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense
(URACCAN) y observó que la reja estaba abierta pero que la casa estaba con llave. Después de esperar aproximadamente una hora fuera de
su domicilio, se dirigió a la casa de su vecina para preguntarle si el señor García Valle le había dejado las llaves con ella. La vecina respondió
de forma negativa y le refirió que lo vio pasar aproximadamente a las 7 pm. María Luisa Acosta señaló que decidió entrar por una de las
ventanas y que en el comedor encontró tirado a su esposo, pensando inicialmente que lo habían amarrado para robarle. Sin embargo, al ver
que no había desorden en la casa y que su esposo no se movía, temió que estuviera muerto y salió de su casa pidiendo ayuda a gritos por lo
que vinieron los vecinos para asistirla (expediente de prueba, folios 141 a 145).
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