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B.3. Inversión de la carga de la prueba, idoneidad y estricta necesidad del medio a
través del cual se hizo la diferenciación de trato
260. Como se observa, el examen sobre si una niña o niño con VIH, por su condición
hematológica, debe ser o no retirado de un plantel educativo, debe hacerse de manera
estricta y rigurosa a fin de que dicha diferenciación no se considere una discriminación. Es
responsabilidad del Estado determinar que efectivamente exista una causa razonable y
objetiva para haber hecho la distinción. En ese orden de ideas, para establecer si una
diferencia de trato se fundamentó en una categoría sospechosa y determinar si constituyó
discriminación, es necesario analizar los argumentos expuestos por las autoridades
nacionales, sus conductas, el lenguaje utilizado y el contexto en que se produjo la
decisión311.
261. La Corte nota que en el presente caso la restricción del derecho a la educación de
Talía tuvo origen inicialmente en la decisión de las autoridades educativas de expulsarla de la
escuela “Zoila Aurora Palacios”, decisión que posteriormente fue avalada por la providencia
del Tercer Tribunal de lo Contencioso de Cuenca.
262. En el presente caso la Corte observa que Talía asistía normalmente a la escuela hasta
el momento en que su profesora se enteró de su condición de niña con VIH. Las autoridades
del colegio: su profesora, el director de la escuela y el Subsecretario de Educación, en lugar
de darle una atención especializada dada su condición de vulnerabilidad, asumieron el caso
como un riesgo para los otros niños y la suspendieron para luego expulsarla312. Al respecto,
de libertad. La Corte Constitucional aseveró que la condición médica y en particular el tener VIH/SIDA es una
categoría protegida y criterio sospechoso de diferenciación. Al efectuar un juicio estricto de igualdad se señaló que:
“si bien la seguridad de la población carcelaria y principalmente la importancia de evitar que una persona les inyecte
sangre con el virus del VIH podría considerarse un fin legítimo e incluso imperioso, y el traslado de la cárcel de
Barranquilla a Sincelejo parece adecuado para conseguirlo, no considera la Sala que se trate de una
medida necesaria, pues las directivas de la institución deben estar en capacidad de controlar el acceso de jeringas y
otros elementos de riesgo, especialmente en caso de tener identificada una amenaza de tales características;
poseen, además, la obligación de controlar los actos de violencia entre las personas privadas de la libertad, y el
deber de otorgar una atención psicológica y social adecuada, suponiendo que una persona desplegara una amenaza
de esa entidad. De igual forma, la medida es evidentemente desproporcionada pues la afectación de los derechos del
actor, una persona de especial protección constitucional es particularmente intensa, mientras que no se encuentra
fácticamente demostrada la supuesta amenaza a la seguridad pública de la penitenciaría, en tanto el Director de El
Bosque se limita a señalar que “al parecer” dos internos con VIH pretenden atacar a toda la población carcelaria. Y
es en este punto donde se demuestra con toda claridad la existencia de una conducta discriminatoria dirigida en
contra del peticionario por parte del Director de la cárcel El Bosque, pues la Sala encuentra que sin sustento fáctico
alguno, este funcionario atribuye a Rubén una conducta particularmente censurable, aspecto en el que este caso
difiere de otros en los que se ha aplicado una presunción de discriminación, lo que indica el uso de una regla de
apreciación de las pruebas destinada a llenar los vacíos probatorios derivados de la dificultad de demostrar un acto
de discriminación”. Sentencia T-376 de 2013.
311
Cfr. Caso Norín Catrimán y otros (Dirigentes, miembros y activista del Pueblo Indígena Mapuche) Vs. Chile.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de mayo de 2014. Serie C No. 279, párr.226 y Caso Caso Atala Riffo
y Niñas Vs. Chile, párr. 95.
312
Por el contrario, altas cortes como la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica han
señalado que el interés superior del niño prevalece en determinados casos sobre otros derechos legítimos, así como
respecto al deber estatal de garantizar el derecho a la educación y a adoptar medidas para eliminar la discriminación
en materia de educación. Ello fue señalado en el caso de un niño con síndrome de Asperger que se encontraba bajo
tutela del Patronato Nacional de la Infancia y que no estaba siendo llevado a la escuela porque el Patronato alegó
que no tenía los medios para darle acceso al derecho a la educación. La Sala Constitucional de la Corte Suprema
determinó que, en atención al principio del interés superior del niño, “el derecho del menor, dependiendo del caso
concreto, prevalece frente a otros derechos, aunque estos sean legítimos”. Además, señaló que, en materia de
educación, las adecuaciones curriculares también implican adecuaciones de acceso, para garantizar el derecho a la
educación en condiciones de igualdad. La Sala consideró que “cuando un menor necesita adecuaciones especiales
para su aprendizaje, el derecho a la educación no se garantiza con el mero ingreso a una institución educativa, sino