respeto a la memoria de los victimados. Fue un ataque, a la vez, contra el futuro (la
búsqueda de la paz con justicia en el Perú) y el pasado (el respeto por los muertos, a las
víctimas de la violencia y represión). Su acto de vandalismo generó prontamente
manifestaciones públicas - que también se tornaron de conocimiento público y notorio de repudio al ataque al monumento, que culminaron en una movilización pública en el
Campo de Marte, en Lima, el día jueves 27.09.2007, que rindió un acto de desagravio al
memorial "El Ojo que Llora". Todas las víctimas, - las del terrorismo del Sendero
Luminoso así como las del terrorismo de Estado, - deben ser reverenciadas por la
memoria de sus seres queridos sobrevivientes y de todo el medio social.
113. Las formas de dar expresión al deber de memoria - en el ejercicio del derecho a la
memoria76 - varían, - el monumento "El Ojo que LLora" es una de ellas, - pero son todas
emanaciones del espíritu humano, de los lazos de solidaridad entre los vivos y sus
muertos, que los actos de vandalismo no consiguen afectar. Actos de vandalismo como el
perpetrado contra el monumento "El Ojo que LLora" son movidos por un odio ciego, y
perpetrados en vano, pues no alcanzan el objetivo nefasto que persiguen, el de borrar la
memoria de las víctimas. La memoria, y el respeto por los muertos, han sobrevivido, a lo
largo de la historia, al odio, a los vanos intentos de borrarlos.
114. En la historia de la humanidad hay sucesivos ejemplos de este primado del
espíritu sobre la materia, - primado este que parece generar la desesperación en los
vándalos, auto-consumidos por su propio odio. A lo largo de la historia se han destruido
monumentos, memoriales, templos y obras de arquitectura, obras de arte y de literatura,
archivos y bibliotecas77. Los que han hecho la guerra no se han contentado en matar los
seres humanos (rotulados como "enemigos"), incluidos ahí los ancianos, las mujeres y los
niños indefensos; han destruido familias enteras, y han, además, buscado destruir la
historia de las víctimas, su historia, su modo de pensar, su identidad cultural, las
expresiones concretas de sus sentimientos, su memoria.
115. Aquí se han equivocado: es imposible imponer el olvido. Los productores de
cadáveres no han logrado aniquilar el espíritu de los victimados, que sobrevive en sus
seres queridos que los recuerdan con nostalgia, y, en definitiva, en todo su medio social.
La búsqueda de la justicia abarca también la preservación de la memoria, el honor a los
victimados, a todos los victimados del terrorismo (perpetrado por grupos clandestinos así
como por el propio Estado). Las manifestaciones de la identidad cultural encuéntranse
igualmente al abrigo y amparo del Derecho, como lo ilustra la normativa pertinente de
numerosos tratados contemporáneos de derechos humanos y de protección de los bienes
y expresiones culturales78.
.
Cf., recientemente, F. Gómez Isa (ed.), El Derecho a la
Gipuzkoa/España, Giza Eskubideak Derechos Humanos, 2006, pp. 23-615.
76
Memoria,
.
Cf. R. Bevan, The Destruction of Memory - Architecture at War, London, Reaktion
Books, 2006, pp. 7-212. En 1824-1825, cuando era aún muy joven, Víctor Hugo
denunció, indignado, en dos panfletos (publicados años después, en 1831 y 1834), el
vandalismo en la destrucción de monumentos y obras de arquitectura en Francia; cf. V.
Hugo, Pamphlets pour la sauvegarde du patrimoine (éd. 1834), [Paris/Barcelona], Éd. A.
Minotaure, 2006 [reed.], pp. 13-53.
77
.
Sobre estos últimos, cf. mi Voto Razonado (párrs. 21-24) en la Interpretación de
Sentencia (del 08.02.2006) en el caso de la Comunidad Moiwana versus Suriname. Y cf.,
al respecto, A.A. Cançado Trindade, "International Law for Humankind: Towards a New
Jus Gentium - General Course on Public International Law - Part I", 316 Recueil des Cours
de l'Académie de Droit International de la Haye (2005) pp. 379-396.
78
34