indivisibilidad que existe entre la propiedad y la garantía de los DESCA de las
comunidades indígenas.
14.
El análisis de la simultaneidad en este caso habría conducido a que el punto de
partida fuera el derecho a la propiedad colectiva reconocido en el artículo 21 de la
Convención. Específicamente se debió haber abordado la relación que existe entre la
falta de garantía de la propiedad de las comunidades indígenas, y la participación en la
vida cultural y la garantía de otros derechos (como el agua, alimentación, y el medio
ambiente). Es en este punto del análisis que la Sentencia debió haber abordado el
planteo sobre la inescindible relación que existe entre la tierra y el goce de otros
derechos, lo cual es particularmente relevante en el caso de víctimas como las del
presente caso. Esta inescindible relación a la que me refiero se desprende de las
múltiples fuentes a las que hace referencia la sentencia cuando se refiere a la
interdependencia entre los derechos “a un ambiente sano, a la alimentación adecuada,
al agua y a la identidad cultural en relación con los pueblos indígenas” 3 (párrs. 243254). La sentencia opta por declarar una violación autónoma del artículo 26 sin tener
en cuenta que es el derecho a la tierra que se encuentra inescindiblemente ligado a las
violaciones de DESCA.
15.
Un análisis desde simultaneidad como el que propongo habría partido de la base
de la inescindible relación entre los derechos a la tierra, al medio ambiente sano, al
agua y a la identidad cultural. De esta forma, las obligaciones del Estado como garante
de los derechos de las comunidades indígenas impactarían no solo los aspectos
relacionados con la propiedad comunal en términos del artículo 21 sino también, en
consecuencia, los DESCA que se deriven del artículo 26. El análisis simultáneo de los
derechos habría permitido a la Corte dar un mayor alcance y contenido a las
obligaciones en el caso, resaltando la interdependencia e indivisibilidad de los
derechos.
V. Conclusión
16.
El Tribunal no debe de perder de vista que su función primaria es conocer sobre
casos que requieran la interpretación y aplicación de las disposiciones de la Convención
cuando le sean sometidos, con el objetivo de decidir si existió una violación a un
derecho o libertad protegido, y disponer que se le garantice al lesionado el goce de su
derecho o libertad conculcado. En ese sentido, la Corte tiene el deber convencional de
hacer justicia en casos concretos dentro de los límites previstos por el derecho de los
tratados. Pero también tiene una función de contribuir a que se realicen los objetivos
de la Convención, y eso implica atender los problemas que aquejan a nuestras
sociedades. Es importante considerar que la legitimidad del Tribunal se funda en la
solidez de sus razonamientos y en su apego al derecho y la prudencia de sus fallos.
También lo hace por el consenso de sus miembros. La tesis de la simultaneidad –
propuesta en este voto- habría sido una vía para lograr una mayor solidez
3
Cfr. Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, artículos 20.1, 29.1 y
32.1; Declaración Americana sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, artículo XIX; Comité DESC.
Observación General 21. Derecho de toda persona a participar en la vida cultural (artículo 15, párrafo 1 a),
del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales), párr. 36; Comité de Derechos
Humanos. Observación General 23. Derecho de las minorías (artículo 27), párr. 3; Derechos humanos y
cuestiones indígenas Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y las
libertades fundamentales de los indígenas, Sr. Rodolfo Stavenhagen, presentado de conformidad con la
resolución 2001/57 de la Comisión. 4 de febrero de 2002. Doc. E/CN.4/2002/97, párr. 57.