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otros continentes. Cómo, ante una política de exterminio del Estado, negar la existencia del
crimen de Estado?
24.
El crimen de Estado sólo no existe dentro de la cabeza de los jusinternacionalistas
"iluminados" que afirman dogmáticamente que el Estado no puede cometer un crimen, y punto
final. Siguen ignorando episodios como los del presente caso, históricamente comprobados, y
otros casos de masacres adjudicados por la Corte Interamericana (casos, v.g., de la Masacre de
Barrios Altos, de la Masacre de Plan de Sánchez, de los 19 Comerciantes, de la Masacre de
Mapiripán, de la masacre de la Comunidad Moiwana, de la Masacre de Pueblo Bello, de las
Masacres de Ituango), y asesinatos planificados al más alto nivel del poder estatal (casos, v.g.,
de Barrios Altos, y de Myrna Mack Chang), contando hoy inclusive con el reconocimiento de
responsabilidad internacional por parte de los Estados demandados por su ocurrencia.
25.
Algo no deja de existir simplemente por que uno afirma que no puede existir. Los
jusinternacionalistas no pueden seguir indiferentes al sufrimiento humano, que se desprende de
hechos históricamente comprobados. Mientras la doctrina jusinternacionalista contemporánea
insista en negar lo históricamente comprobado - los crímenes de Estado - estará eludiendo un
tema de la mayor gravedad, con sus consecuencias jurídicas, comprometiendo su propia
credibilidad. Mi insatisfacción no se limita al plano doctrinal, abarcando igualmente, como
anteriormente señalado, el plano procesal, o sea, el procedimiento seguido por la Corte en el
presente caso.
IV.
La Responsabilidad Internacional Agravada por el Crimen de Estado.
26.
El crimen de Estado en el marco de la Operación Cóndor ha sido bien caracterizado en un
estudio reciente al respecto, divulgado en distintos idiomas:
"La Operación Cóndor (...) representa la peor y última desviación del Estado de
Derecho y la sociedad civilizada. En efecto, las más altas autoridades de varios países
acordaron cooperar en el emprendimiento del terrorismo de Estado; esto es, no sólo no
protegieron los derechos humanos de sus propios ciudadanos sino que conspiraron para
violar las normas internacionales de recaudo: el derecho de asilo, la protección a los
refugiados, el habeas corpus y los cuidadosamente elaborados procedimientos de
extradición de quienes enfrentan cargos por crímenes cometidos en un país y son
arrestados en otro.
Como un tratado secreto, el Cóndor elevó los crímenes contra los derechos
humanos al más alto nivel de política de Estado, bajo el control directo de mandatarios y
ministros. Y su existencia como instrumento oficial de seis naciones impide que estos
regímenes expliquen sus crímenes contra los derechos humanos como actos aislados de
funcionarios alterados o agentes corruptos"16.
27.
El listado de las numerosas víctimas del régimen Stroessner, elaborado y divulgado por el
Comité de Iglesias para Ayudas de Emergencia (CIPAE) con base en el llamado "Archivo del
Terror", y con el título emblemático de Testimonio contra el Olvido, advierte en su presentación
para algunos datos importantes: entre éstos, en primer lugar, con el surgimiento de la
conciencia moral en la historia del pensamiento humano, no hay cómo negar el
.
J. Dinges, Operación Cóndor - Una Década de Terrorismo Internacional en el Cono Sur, Santiago,
Ed. B Chile, 2004, pp. 39-40; J. Dinges, Os Anos do Condor - Uma Década de Terrorismo Internacional no
Cone Sul, São Paulo, Cia. das Letras, 2004, pp. 40-41; J. Dinges, The Condor Years - How Pinochet and His
Allies Brought Terrorism to Three Continents, N.Y./London, The New Press, 2004, pp. 17-18.
16
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