-18- El señor Julio Darío Ramírez Villalba declaró que sus hermanos eran “demócratas afiliados al Partido Colorado, y que simpatizaban con el […] MOPOCO”. Indicó que su hermano Benjamín fue detenido cuando se encontraba “visit[ando] a su pareja, María Magdalena Galeano” y que su hermano Rodolfo fue detenido en la provincia de Formosa, en Argentina. Manifestó que ambos “fueron torturados de la peor forma durante el tiempo de [su] reclusión en el Departamento de Investigacion[es] con picanas eléctricas, sumergidos en una pequeña pileta hasta perder el conocimiento, eran golpeados con cachiporras, recibían golpes de puños y patadas, les arrancaban las uñas con pinzas, [y] sufrieron toda clase de maltratos físicos y síquicos que un ser humano pueda imaginar”. Declaró que, según lo expresado por otros testigos y ex – presos políticos, “a [sus] hermanos se les aplicó la ‘ley de fuga’, que en la jerga penitenciaria significa que fueron asesinados o ejecutados”. El testigo expresó que “una vez enterado de la desaparición de [sus] hermanos, ha visitado [junto con su madre] varias instituciones públicas [pero] ni [él ni su] familia jamás [han] recibido una respuesta oficial de las autoridades paraguayas acerca de lo acontecido con [sus] hermanos, quienes hasta hoy siguen desaparecidos”. Expresó que, una vez caída la dictadura promovió una querella judicial. El testigo declaró que Benjamín “colaboraba con la manutención de la familia, ayudaba a su madre y hermanos” y Rodolfo colaboraba con la manutención de la familia con la venta de los productos que cultivaba. Posteriormente viajó a la Argentina “con el objeto de estudiar y trabajar y siempre enviaba [su] aporte [para] ayuda[r] al sostenimiento de la familia en el Paraguay”. El señor Ramírez Villalba expresó que la desaparición de sus hermanos les “ha afectado muchísimo […] económica[…], física y emocionalmente por [la] falta de apoyo afectivo y económico”. Además, indicó que han “utilizado todos [sus] escasos recursos para averiguar el paradero de [sus] hermanos desaparecidos […] y en gastos para tratamientos [médicos]”. Expresó que, debido a que sus hermanos continúan desaparecidos, “no [han] podido despedir[se] de ellos y darles sepultura”. Asimismo, declaró que su hermano Benjamín tenía como pareja a la señora María Magdalena Galeano, quien “estuvo internada en un instituto psiquiátrico a consecuencia de las torturas recibidas junto con [su] hermano” y que actualmente desconoce el paradero de la misma. El testigo solicitó que “se condene a los responsables de las torturas y desapariciones, que el Estado […] utilice todos los medios para encontrar los restos de [sus] hermanos, que se indemnice en forma justa a todos los hermanos y a todos los familiares que sufrieron las consecuencias de la desaparición de [sus hermanos], que el Estado públicamente asuma su responsabilidad, que se brinde apoyo médico y psicológico gratuito a todos los familiares de las víctimas y que […] el Estado ubique a la concubina de [su hermano] Benjamín […] y la indemnice”. d) Ana Arminda Bareiro viuda de Mancuello, madre del señor Carlos José Mancuello Bareiro La testigo expresó que su hijo “era un demócrata y luchador por la vigencia de los derechos humanos en el país [y] estaba en contra de[l] régimen dictatorial”. Declaró que en 1974 su hijo fue detenido por funcionarios del Departamento de Investigaciones de la Policía de la Capital, junto con su esposa Gladis Ester Ríos de Mancuello, quien al momento en que ocurrieron los hechos se encontraba embarazada y, además, llevaba a su hija Claudia Anahí. La señora Bareiro viuda de Mancuello declaró que en reiteradas ocasiones, llegó a

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