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inadvertido para la Declaración de Cartagena (1984), de San José de Costa Rica
(1994) y México (2004), en relación con los refugiados y personas desplazadas por
la fuerza. He acompañado de cerca este proceso histórico y también he participado
en él, y estoy convencido de que la Corte Interamericana no puede permanecer
indiferente o insensible a este tema.
13.
En este caso de la Comunidad Moiwana, luego de la Sentencia de la Corte del
15/6/2005, se realizó una ceremonia en Surinam el 29/11/2005 que no debería
pasar inadvertida, y que revela los progresos de la conciencia humana en nuestra
región. Mediante una comunicación emitida al día siguiente (30/11/2005) por el
Programa Forest People y la Reuters Foundation, se informó lo siguiente:
"Los familiares sobrevivientes de 39 personas de la etnia Maroon asesinadas en
la masacre ocurrida en el pueblo Moiwana de Surinam, volvieron a su lugar de
nacimiento por primera vez luego de la matanza de 1986 para asistir a una ceremonia
conmemorativa. Las mujeres del pueblo N´djuka, vestidas con sus atuendos de duelo de
color azul y blanco, lloraron durante la ceremonia celebrada el martes al lado de tres
lámparas de aceite gigantes encendidas en conmemoración, mientras los dignatarios de
la comunidad Moiwana rociaban el suelo con agua para protegerse del demonio.
La ceremonia se llevó a cabo luego de que Surinam aceptara, esta semana,
acatar una orden de la Corte Internacional de indemnizar a las víctimas de la masacre
de 1986, cuando los soldados mataron a 39 personas N´djuka Maroon que se
encontraban desarmadas, especialmente mujeres y niños. (…) En el mes de junio, la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, en Costa Rica, ordenó al gobierno (de
Surinam) indemnizar a los familiares sobrevivientes y castigar a los responsables, en
una sentencia que posibilitó el retorno de los miembros de la comunidad. (…) El pueblo
Maroon representa aproximadamente el 15 por ciento de la población de Surinam, y son
descendientes de los esclavos africanos que escaparon. (…)”.
14.
Un día después (1/12(2005), otra comunicación de la Caribbean Net News,
informó que un representante presidencial declaró en la ceremonia que “la
Comunidad Moiwana será reconstruida”, y otro alto funcionario prometió “entregar
las tierras de la comunidad Moiwana en propiedad colectiva a sus miembros”. Esta
comunicación informó además:
"En una emocionante ceremonia (...), los familiares que han sobrevivido
recordaron a los más de 39 hombres, mujeres y niños asesinados en un ataque militar al
pueblo Maroon de Moiwana, en Surinam. (…) Fue la primera vez en 19 años que la
mayoría del pueblo volvió a la zona, actualmente abandonada, donde fueron asesinadas
personas inocentes.
[...Se] manifestó que aunque Surinam había sido condenada por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos y los familiares de las víctimas serían
indemnizados, “esto no borrará el dolor de nuestros corazones”. Durante la ceremonia
los sobrevivientes recordaron los hechos de ese trágico día, cómo hermanos, hermanas,
mujeres embarazadas y ancianos habían sido baleados a quemarropa por tropas
armadas. (…)”.
15.
En el presente caso de la Comunidad Moiwana, el tema del retorno obviamente voluntario, el único admisible- de los miembros de la comunidad que
sobrevivieron y optan por volver, cobra relevancia. Esto pone también de relieve los
temas de la delimitación, demarcación y adjudicación de la titularidad sobre los
territorios de la comunidad ordenados por la Corte (supra). El tema del retorno (de
refugiados y personas desplazadas por la fuerza) ha sido objeto de especial atención
en los últimos años en las Naciones Unidas (en particular por el Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y su Comisión de Derechos
Humanos). El ACNUR lo ha incluido en sus últimas Consultas Globales sobre
Protección Internacional, en las que he tenido oportunidad de participar. En la cuarta
sesión de dichas Consultas (Abril de 2002), por ejemplo, se puso de manifiesto la