22 nunca había hecho”. La gente contaba que las desapariciones habían ocurrido porque la guerrilla había robado un ganado a Fidel Castaño y “él había dicho que esas cuarenta y dos cabezas de ganado iban a valer cuarenta y dos personas”. El testigo considera que “el [Estado] tuvo la culpa de eso porque los camiones pasaron por una base militar que [había] en San Pedro.” El testigo manifestó que posteriormente los familiares de los supuestos desaparecidos fueron avisados por medio de la radio para que se presentaran en el hospital de Montería porque iban a llevar los cuerpos que habían sacado de “Las Tangas”. Duró cerca de tres días en Montería esperando la llegada de los cuerpos. No encontró el cuerpo de su hijo, pues lo hubiera reconocido ya que nadie en Pueblo Bello tenía la ropa que él tenía. Sin embargo, vio que “los cuerpos estaban desbaratados, […] desarmados[. H]abía cuerpos que tenían las manos atadas, otros tenían orificios en los cráneos”. Otros familiares “reconocieron a sus seres queridos por las cosas que tenían puestas o las cosas que tenían, por ejemplo, un peine.” El señor Calle Álvarez expresó que nunca ha sido contactado por las autoridades ni le han pedido información sobre su hijo para encontrarlo. Sin embargo, está pendiente del caso por medio de gente de ASFADDES, quienes “[le] cuentan las cosas que están haciendo los abogados de derechos humanos”. El testigo y su esposa viven con su nieto, hijo de Jorge Fermín, quien tiene dieciséis años y estudia bachillerato. El menor de edad es como “un viejo. La gente dice que es muy callado”. Con la desaparición de Jorge Fermín, “mucho cambió, [hubo] mucho atraso en el desarrollo de la casa, [su] esposa quedó muy acobardada para las cosas, no tiene ánimo para hacer nada. […P]ara [ella] y para [él] ahora y siempre es muy doloroso. […] Herminia[, hermana de la presunta víctima,] era muy unida a [él, por lo que] se traumatizó mucho y lloraba como loca […] recién ocurrieron los hechos”. El señor Calle Álvarez desea encontrar a su hijo, aunque sabe que no está vivo pero quisiera tener los restos para enterrarlos. Solicitó que tanto los restos de su hijo como de los demás supuestos desaparecidos sean encontrados. Sin embargo, siente “mucho temor de que los cuerpos que enterraron a la orilla del río no se encuentren”. Finalmente, expresó que quiere que con la sentencia que dicte la Corte se le garantice estudio a su nieto, y que a él y a su esposa se les garantice “terminar de vivir tranquilos”. h) Genaro Benito Calderón Ruiz, padre de Genaro Benito Calderón Ramos El día que sucedieron los hechos, el señor Calderón Ruiz salía para el pueblo de PicaPica a visitar a uno de sus familiares y su hijo Genaro Benito fue a visitar a su novia en Pueblo Bello. Al día siguiente fue informado vía telefónica que la noche anterior, “un grupo de Castaño se había llevado a un personal de Pueblo Bello y dentro de ellos a [su] hijo”. Declaró que la gente del pueblo comentaba que “eso lo hizo Fidel Castaño porque él había despachado un ganado para Medellín y la guerrilla de esa época se lo llevó”. Cuando el testigo regresó a su casa después de sucedidos los hechos, encontró a su esposa “como sedada, dopada, con tranquilizantes, porque ella no dejaba de llorar, de llamar a Genaro y no se sostenía ni nada[. D]e esa época para acá [ella] no ha

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