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Julio Roberto fue muy dolorosa para ella. Además, él era su único soporte económico
y prácticamente desde entonces se quedó en la calle.
Actualmente vive en un terreno “tapado con nylon” y no tiene a nadie que le ayude.
Se dedica a sacar arena para vender.
c)
Testimonio de Reyna Dalila Villagrán Morales, hermana de Anstraun
Aman Villagrán Morales
Su madre es Matilde Reyna Morales García. Tiene tres hermanos más: Lorena
Dianeth Villagrán Morales, Gerardo Adoriman Villagrán Morales y Blanca Elisa
Albizurú Morales. Esta última solamente es hermana por parte de su madre, y
Anstraun Aman no la conoció. Su padre los abandonó cuando la testigo tenía siete
años. Trabaja desde los nueve años dada la situación económica familiar en ese
entonces. Tiene cuatro hijas y un hijo y todos estudian.
Anstraun Aman era un niño trabajador, estudioso, obediente, muy noble y humilde.
Su relación con él era muy buena, puesto que cuidaba a sus hermanos mientras su
madre trabajaba durante todo el día para mantener a la familia. Anstraun Aman
trabajaba por las mañanas desde que tenía ocho o nueve años, estudiaba por las
tardes y llegó hasta sexto grado de primaria. Al momento de los hechos estaba
estudiando en “primero básico” por las noches. Él vivía en la calle desde los 14 ó 15
años, trabajaba, y de lo que ganaba por semana le entregaba una parte a su madre.
El máximo monto que llegó a ganar fueron 65 quetzales por semana. Ese apoyo
económico fue muy importante para la familia. Regresaba a la casa casi todos los
días, salvo en algunas ocasiones en que permanecía más tiempo en la calle. Su
familia se preocupaba por su bienestar y seguridad, y salían a buscarlo cuando no
volvía a casa. Casa Alianza le brindó ayuda a Anstraun Aman consiguiéndole un
trabajo en una caseta, donde ayudaba a lavar trastos o cargar bultos, con lo cual
mejoró su comportamiento e iba más seguido a la casa.
En Guatemala se acostumbra -en el medio social al que han pertenecido- que los
hijos aporten hasta los 18 años a los gastos de mantenimiento de la familia de sus
padres y hermanos, pero si no se ha casado puede seguir aportando a la casa. Luego
vuelven a aportar a los padres durante la vejez de estos.
Cuando su hermano murió la testigo tenía 20 ó 21 años. Para ella, la consecuencia
más difícil de esa muerte fue ver a su madre física y psicológicamente en mal estado.
A esta se le desarrolló una diabetes y casi no hablaba. En ese tiempo la madre de la
testigo estaba embarazada, sufrió varias complicaciones y llegó casi al punto de
perder al bebé. Hasta hace cinco o seis años se dieron cuenta de la enfermedad que
le aquejaba, pues estuvo a punto de morir por causa de un coma diabético. En esa
oportunidad, el médico que la atendió les explicó que el origen de la enfermedad
debió haber sido un “susto” o un problema serio que ella hubiese tenido, y el único
problema que ella tuvo fue la muerte de Anstraun Aman. En la actualidad su madre
no recibe ningún tratamiento médico por falta de dinero, a pesar de que trabaja en
una venta de comida. Entre la testigo y su hermana le ayudan en el trabajo, pues
ella ya no está en condiciones de trabajar. Hasta la fecha, su madre padece las
consecuencias de esto pues tampoco ha superado el dolor emocional. A pesar de que
su madre no pudo mantenerse en la casa con Anstraun Aman cuando era niño, los
hechos le afectaron profunda y hasta la fecha en cierta forma ella se siente culpable
de haber dejado a sus hijos para trabajar.