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desprende de lo anterior, los referidos Decretos-Leyes Nº 25.659 (delito de traición a
la patria) y Nº 25.475 (delito de terrorismo) dividieron la competencia entre los
tribunales castrenses y los ordinarios y atribuyeron el conocimiento del delito de
traición a la patria a los primeros y el de terrorismo a los segundos.
62.
En segundo término, la señora María Elena Loayza Tamayo fue enjuiciada y
condenada por un procedimiento excepcional en el que, obviamente, están
sensiblemente restringidos los derechos fundamentales que integran el debido
proceso. Estos procesos no alcanzan los estándares de un juicio justo ya que no se
reconoce la presunción de inocencia; se prohíbe a los procesados contradecir las
pruebas y ejercer el control de las mismas; se limita la facultad del defensor al
impedir que éste pueda libremente comunicarse con su defendido e intervenir con
pleno conocimiento en todas las etapas del proceso. El hecho de que la señora María
Elena Loayza Tamayo haya sido condenada en el fuero ordinario con fundamento en
pruebas supuestamente obtenidas en el procedimiento militar, no obstante ser éste
incompetente, tuvo consecuencias negativas en su contra en el fuero común.
63.
El Perú, por conducto de la jurisdicción militar, infringió el artículo 8.2 de la
Convención, que consagra el principio de presunción de inocencia, al atribuir a la
señora María Elena Loayza Tamayo la comisión de un delito diverso a aquel por el
que fue acusada y procesada, sin tener competencia para ello, pues en todo caso,
como antes se dijo, (supra, párr. 61) esa imputación sólo correspondía hacerla a la
jurisdicción ordinaria competente.
64.
La Comisión alega que la señora María Elena Loayza Tamayo fue coaccionada
para que declarara contra sí misma en el sentido de admitir su participación en los
hechos que se le imputaban. No aparece en autos prueba de estos hechos, razón por
la cual la Corte considera que, en el caso, no fue demostrada la violación de los
artículos 8.2.g y 8.3 de la Convención Americana.
65.
La Comisión solicitó el desagravio a la señora Carolina Loayza Tamayo,
abogada defensora de la señora María Elena Loayza Tamayo, por las supuestas
maniobras intimidatorias y acusaciones falsas que le hizo la DINCOTE. La Corte
observa que dicha abogada no fue incluida como víctima en el informe que la
Comisión remitió al Estado con fundamento en el artículo 50 de la Convención, por lo
cual, esta petición no procede.
XV
66.
En cuanto a la denuncia de la Comisión sobre violación en perjuicio de la
señora María Elena Loayza Tamayo de la garantía judicial que prohíbe el doble
enjuiciamiento, la Corte observa que el principio de non bis in idem está
contemplado en el artículo 8.4 de la Convención en los siguientes términos:
...
4.
El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser
sometido a nuevo juicio por los mismos hechos.
Este principio busca proteger los derechos de los individuos que han sido procesados
por determinados hechos para que no vuelvan a ser enjuiciados por los mismos
hechos. A diferencia de la fórmula utilizada por otros instrumentos internacionales de