53
186.
Asimismo, como ha sido señalado, la construcción de la hidroeléctrica y de la carretera
Panamericana, dio lugar a la llegada a la región del Bayano de grupos de personas no indígenas que
273
comenzaron a establecerse en los extremos de la cuenca . Una vez terminada la carretera que
atravesaba las tierras indígenas, esta nueva vía facilitó la migración interna de colonos que se
apropiaron de los territorios indígenas, produciendo cambios drásticos en la composición social del
274
área . La posesión de tierras y el uso de recursos naturales por parte de personas no indígenas generó
un clima de tensión permanente que persiste hasta la actualidad. La CIDH observa que incluso se han
generado en varias ocasiones enfrentamientos entre personas indígenas y colonos, hechos que impiden
275
el normal desenvolvimiento de las presuntas víctimas . De este modo, la presencia de personas no
indígenas representa una constante amenaza en la vida tradicional y la identidad cultural de los pueblos
276
Kuna y Emberá .
187.
A su llegada los colonos iniciaron la deforestación de áreas boscosas para sembrar
cultivos, llevando a cabo una práctica extensiva por la cual, mediante la tala y quema, sustituyen
bosques por pastizales, expandiendo la frontera agrícola y despojando a las tierras indígenas de sus
277
recursos naturales para convertirlos en pastura . Incluso, según la información aportada por las partes,
muchos colonos no viven en tierras de la Comarca, sino que realizan actividades económicas dentro de
278
su territorio o las alquilan a otras personas para obtener mayores ganancias . Las prácticas de
eliminación de la vegetación natural para la siembra de cosechas, son “diametralmente contradictorias
279
a los modos de conservación y protección de los recursos naturales de los peticionarios” .
V.
ANÁLISIS DE DERECHO
A.
Cuestiones previas
1.
Delimitación de la controversia jurídica relativa a los territorios de las presuntas
víctimas
273
Anexo 11. Documento final de diagnóstico de la Mesa de Concertación de Zona Bayano del 2 de julio de 1999. Anexo
31 de la petición inicial de los peticionarios de fecha 11 de mayo de 2000. p. 22.
274
Los peticionarios afirman que: “En el momento de la construcción de la represa, cerca de 2000 colonos ya se habían
asentado en la región de Bayano. Atraídos a la zona por la extensión de la Carretera Panamericana en los años 50, estos colonos
habían venido a la región de Bayano desde el oeste de Panamá en busca de tierras para cultivar. (..) Además, el incremento en la
construcción de la carretera en los 70 aceleró la invasión”. Petición inicial de los peticionarios de fecha 11 de mayo de 2000. p. 15 y
pp. 25-26.
275
Anexo 11. Documento final de diagnóstico de la Mesa de Concertación de Zona Bayano del 2 de julio de 1999. Anexo
31 de la petición inicial de los peticionarios de fecha 11 de mayo de 2000. p. 21. pp. 29-30.
276
Petición inicial de los peticionarios de fecha 11 de mayo de 2000.
277
Petición inicial de los peticionarios de fecha 11 de mayo de 2000. CIDH, Audiencia Pública de fecha 23 de marzo de
2012 sobre “Caso 12.354 – Kuna de Mandungandi y Embera de Bayano, Panamá”, 144º período ordinario de sesiones. Testimonio
de Bolívar Jaripio Garabato, miembro de la comunidad Emberá de Piriatí y del Congreso General Emberá del Alto Bayano; y Anexo
11. Documento final de diagnóstico de la Mesa de Concertación de Zona Bayano del 2 de julio de 1999. Anexo 31 de la petición
inicial de los peticionarios de fecha 11 de mayo de 2000. p. 22.
278
Anexo 93. Encuesta realizada en la comunidad de Curtí de 21 de noviembre de 1998. Anexo 17 de la comunicación
del Estado de fecha 29 de junio de 2001, recibida por la CIDH el 2 de julio de 2001; y CIDH, Audiencia Pública de fecha 23 de
marzo de 2012 sobre “Caso 12.354 – Kuna de Mandungandi y Embera de Bayano, Panamá”, 144º período ordinario de sesiones.
Peritaje de Ultiminio Cabrera Chanapi.
279
Escrito de los peticionarios de fecha 23 de septiembre de 2002, recibido por la CIDH el 25 de septiembre de 2002.
Según información aportada por las partes: “como existe una íntima relación entre los procesos naturales de la vida, flora y fauna
coexisten y se reproducen. Con una vegetación exuberante y rica, la vida animal es igualmente variada y abundante. Si la flora se
destruye, las especies animales sucumben también. La selva provee refugio y alimento a la fauna dentro de su entorno. Esta unión
simbiótica y funcional, solamente es alterada por los hombres. (…) Flora y fauna fueron por siglos fuente de sustentación de la vida
de los grupos indígenas que habitaron la cuenca, sin embargo, su presencia no causó ruptura del ecosistema por su bajo nivel
tecnológico que les permitía conservar la selva”. Anexo 1. Esther Urieta Donos, tesis “Ipeti-Choco: Una comunidad Indígena de
Panamá afectada por una Presa Hidroeléctrica”. Universidad Veracruzana, Facultad de Antropología, 1994. pp. 30-31. Anexo C del
escrito de observaciones adicionales sobre el fondo de los peticionarios, recibido por la CIDH el 18 de diciembre de 2009.