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que realizó, el empleador no pagaba la previsión social ni el aguinaldo a los indígenas
y les hacía trabajar siete días a la semana sin vacaciones anuales. Además, la
Comunidad no podía cultivar en la aldea pues no existían alambrados para proteger
las chacras del ganado. La única forma de sobrevivir era a través de la caza,
recolección y la pesca. Sin embargo, el propietario les prohibió practicar la cacería,
aunque siguieron cazando en forma oculta, con la única intención de sobrevivir. No
había escuela para los niños y no existía servicio de salud alguno. Tomaban agua de
un charco grande, la cual estaba bastante sucia.
g.
Declaración del señor Oscar Centurión, testigo
Ejerció el cargo de presidente del Instituto Paraguayo del Indígena desde enero del
año 2002 hasta septiembre de 2005, por lo que conoce a la Comunidad indígena
Sawhoyamaxa, a su líder Carlos Marecos y a sus representantes legales. En su
carácter de Presidente de dicha institución realizó numerosas gestiones en
prosecución del expediente Instituto de Bienestar Rural, relativo a la solicitud de
reivindicación de tierras de la Comunidad Sawhoyamaxa, tanto con el propietario del
inmueble solicitado por la Comunidad, como ante los organismos públicos
competentes, con la finalidad de obtener fondos necesarios para la adquisición de la
propiedad reivindicada. Conforme a una resolución del Instituto Paraguayo del
Indígena, se solicitó al propietario o su representante legal la venta directa del
inmueble para la entrega a la Comunidad. Sin embargo, el propietario se ha negado,
alegando que la propiedad se encuentra en plena producción. Por su parte, la
Comunidad se ha negado sistemáticamente a aceptar otro inmueble que no sea la
estancia que reivindican, lo que hace muy difícil o improbable la solución de este
problema. La adjudicación de otras tierras es factible puesto que la Comunidad
Sawhoyamaxa pertenece a una etnia cuyo hábitat se extiende por toda la zona del
Departamento de Presidente Hayes. Ante la imposibilidad de una solución amistosa
con el propietario de las tierras, el Instituto Paraguayo del Indígena solicitó medidas
cautelares a fin de preservar los derechos de los indígenas.
h.
Dictamen del señor Pablo Balmaceda Rodríguez, perito
Realizó un informe sobre las condiciones médico-sanitarias de los miembros de la
Comunidad indígena Sawhoyamaxa durante el primer trimestre del año 2003, el cual
ha sido actualizado durante la primera quincena del mes de enero de 2006, siendo
su última visita el 7 de enero de 2006. El peritaje se circunscribe a la aldea “Santa
Elisa” de la Comunidad, ubicada en el Km. 376 de la ruta Pozo Colorado a
Concepción.
Para el estudio médico se realizó un sorteo entre los 157 habitantes de la Comunidad
presentes ese día y de acuerdo a los números obtenidos se practicaron a estas
personas diferentes exámenes de laboratorio. Con base en estos estudios se pudo
inferir que el 22.22% de los habitantes de esta Comunidad son anémicos y el
16,66% se encuentran en el nivel inferior de los valores normales. Asimismo, se
pudo notar que el 50% de la población examinada padece de parasitosis.
Posteriormente, se realizó un recorrido por la aldea, lo cual permitió detectar que sus
habitantes no cuentan con fuente de agua potable. La fuente de mayor fiabilidad
puede ser el agua de lluvia recogida, pero por falta de almacenamiento ésta es muy
reducida. Así, los tajamares que se encuentran dentro de las tierras alambradas que
son reclamadas por la Comunidad indígena Sawhoyamaxa como suyas son la
principal fuente de agua, por lo que sus miembros tienen que entrar furtivamente